Cuando mi Alma siente frío, se aloja en mi corazón.
Cuando necesita un consejo, se aloja en mi cerebro.
Cuando mi Alma necesita una ventana, se aloja en mis ojos.
Cuando Necesita ser escuchada, se aloja en mi boca.
Cuando quiere que la mimen, se aloja en mi piel.
Cuando está de mal humor... se aloja atrás y expele su rabia.
Y cuando quiere tomarse un respiro, se refugia en mis pulmones.
Y sólo es cuando mi Alma sabe que alguien la ama que,
parte de ella se desprende y busca calor en el corazón de ella,
busca un consejo en su mente,
busca verla a través de mis ojos,
abandona mi boca y se acomoda en mis oídos para escucharla,
se queda en mi piel... y no para ser mimada sino para mimarla a ella.
Y nunca se pone de mal humor.
Respira a través de su aliento,
y vive en ella, alojada en su pecho, refugiada en su corazón,
acariciada por su alma gemela.
