Esta era una gatita, un poquito singular,
Le gustaba correr, y le gustaba jugar
En las noches, muy cansada
Siempre se iba a dormir.
Pero una noche como esta,
No se lo iba a permitir:
Desde el cielo oscuro,
Una luz blanca-azulada,
Hasta donde la gatita dormía,
En su pelo iluminaba
Despertó, se estiró
Y con ojos curiosos, al cielo observó
De su cama se levantó
Y emprendió un pequeño viaje
Fuera de la casa,
Para ver la luz que rozó su pelaje
Al llegar al tejado,
Donde subió con destreza
Encontró en el cielo, una esfera
Que no conocía con certeza
Era tan blanca y redonda,
Como la rosa es bella y carmín.
La gatita, ilusionada, pensó:
“Ese juguete, yo lo quiero para mí”
Y así toda la noche, brincó y saltó,
Rebotó, de nuevo brincó
Pero a la esfera plateada
Nunca alcanzó.
Sentada allí, sola
Miraba, triste y cansada
Hasta haberse quedado dormida
Sin siquiera una almohada
En su cabecita, un sueño
Empezó a surgir
Y en la luna, se imaginaba
Recorriéndola sin fin
Despertó sonriendo,
Y ahora duerme en el tejado
Esperando su juguete,
Entre sus sueños plateados.
