Speciei

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Además de lo fascinante que me resulta su comportamiento como material pictórico, me interesa la gran carga simbólica de la sangre, las diferentes y opuestas reflexiones y actitudes que se generan en torno a ella cuando ha abandonado el cuerpo que la contenía. Es así como su oscilación entre los conceptos de vida y muerte me ha llevado a convertirla en el catalizador de mis inquietudes vitales, y en la materia prima de mi trabajo, ya que la vierto en soportes como madera y lienzo, para crear una serie de obras que aludirán a diversas nociones cuyo factor común es aquello que nos hace o nos ha definido como seres humanos.

30.8.14

CORAZÓN, ASADO A LA GRIEGA




Sobre ardiente fogón yace un corazón abierto. No es cualquier corazón, es uno humano que estuvo mucho tiempo guardado, cubierto con sal marina y yerbas amargas. 
Como si no fuese lo suficientemente duro y, por tanto, difícil de preparar, aquella desagradable mezcla estaba arruinando lo poco que se podía rescatar del órgano. Hizo falta dejarlo reposar por muchos meses, y luego cubrirlo en almíbar y otras mieles antes de poder ponerlo sobre la parrilla. Y aún sobre ésta, no se sabe qué esperar: uno adivina que todo se ha hecho bien, cuando el corazón comienza a latir sobre las pequeñas brasas, y a medida que éstas crecen, empieza a abrirse con latidos más rápidos y violentos. 
Una vez abierto se ponen en su interior frutas dulces y un poco de chile, se sirve con una copita de tequila y, más que servirlo, se le da como un presente a ella:
La mujer que abrió tu corazón con una mirada, con paciencia lo acunó y lo ha cubierto de tiernos besos y palabras; y lo ha colmado de dulces sueños y ardientes fantasías… la que lo ha convertido en un Corazón a la Ella.