Speciei

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Además de lo fascinante que me resulta su comportamiento como material pictórico, me interesa la gran carga simbólica de la sangre, las diferentes y opuestas reflexiones y actitudes que se generan en torno a ella cuando ha abandonado el cuerpo que la contenía. Es así como su oscilación entre los conceptos de vida y muerte me ha llevado a convertirla en el catalizador de mis inquietudes vitales, y en la materia prima de mi trabajo, ya que la vierto en soportes como madera y lienzo, para crear una serie de obras que aludirán a diversas nociones cuyo factor común es aquello que nos hace o nos ha definido como seres humanos.

12.10.10

XII - X - MCMLXXXIX: Memento Mori


¿Qué harás cuando la vida se desgaste?, Cuando se consuma como una vela y los recuerdos sean esperma caliente escurriendo por los maderos de esa vieja mesa donde ardiste con tanta pasión tantos años. 
El tiempo corre igual para todos, y lo seguirá haciendo cuando tus días parezcan horas y tus horas minutos, y tus minutos segundos, y los segundos se esfumen en la nada, uno a uno.
Este día se repetirá cada año, marcando en tu vida un principio, un transcurso y un final. Cada día de estos, recuerda que morirás pero también recuerda que, antes de morir debiste haber vivido. Amores, desamores, pasiones, ideas, ilusiones, errores, momentos heroicos y momentos que en un tiempo inmediato duelen pero que al largo plazo te harán reír; recuerda reír. La vida se te escapa, cada año lo recordarás. Mas, no te sientas mal... pues cada paso que diste pudo haber marcado una diferencia, grande o pequeña, significativa para alguien más o, para ti mismo. La Muerte castiga a quien no quiere su Vida dándole más vida para perder. No dejes perder tu vida, la experiencia, la experimentación y el error te esperan, la imperfección estará siempre de tu lado para que tu vida no sea aburrida.
...Recuerda que Morirás, pero antes de que esto ocurra, habrás tenido que vivir.


7.9.10

Lujuria



En ese mundo paralelo en que no soy hombre sino mujer, en esos momentos a solas... me gusta demostrarme cuánto me amo. 
 En esos momentos en que una luz tenue basta y las sombras en las esquinas espían sigilosas... puedo ser yo misma.

19.6.10

Un Vals

Baila conmigo un vals
dame un abrazo y no me dejes ir,
pues sé que sin ti... no puedo vivir


Recuéstate en mi pecho,
mis latidos marcan la pauta
baila... aférrate a mí, baila sin pausa


Te Amo tanto... no te quiero ver partir
mi corazón se iría contigo...
tu Amor se queda conmigo


Bailemos para La luna, 
ella sonríe, las estrellas también
me hundo en tu cabello que huele a miel


Mírame con tus ojos oscuros,
de frente a ellos mi Amor, te juro...
no te dejaré ir


Baila conmigo Este Vals...


Los latidos de tu Corazón
el lento vaivén de tus labios rosa
La cadencia de tu voz susurrando un "Te Quiero"
¡Qué Hermosa Melodía!
Oculta tras tu sonrisa...


No te vayas jamás...
quédate aquí, 
Baila conmigo...
Un Vals

12.6.10

Fábula: La Rosa



Existió alguna vez una rosa, sola; solitaria. Vivía en tierra negra, bajo una densa cúpula gris.
Ella era roja, Hermosa Rosa; Peligrosa, tenía espinas por todo el cuerpo, eran heridas, recordatorio de sus múltiples traidores. Ninguno bueno, todos malos...


Aún así, ella brillaba, roja; Radiante. Sus espinas herían a todo el que se acercara con malas intenciones. Cada mal recuerdo la protegía de volver a sufrir y su verdad sólo se revelará a aquel que la admire con el alma desnuda...


Ella aún no ha revelado esa verdad, a su alrededor sólo hay almas rotas. Pero ella siempre brilla, Hermosa; La Rosa Roja.



11.2.10

Capítulo X: El Padre y su Cruz: Joaquín




Avanzaba lentamente la noche, parecía más como si se hubiese detenido el tiempo esperando a que Joaquín cumpliera su promesa a Marcos…
Estaba ahí, sonriente parado al frente de la puerta del “exorcista”, silenciosamente se introdujo en la habitación del hombre, que estaba acostado de cara a la pared, este no roncaba, mas emitía un extraño ruido que en otras circunstancias le hubiera parecido gracioso a Joaquín, pero esta vez estaba con esa sonrisa diabólica en su cara, los dientes aún con sangre lamida del cuchillo; entonces se acercó al dormilón y le dejó caer una gota con una mezcla de sangre y saliva en el rostro, se despertó desperezándose, vio a Joaquín a su lado, con los ojos brillantes y completamente abiertos, luego este le hizo una mueca de burla que lo indignó, y cuando abrió la boca para gritarle palabras que nunca se conocerán Joaquín le asestó el cuchillo en la garganta pasándolo hasta el otro lado, el cura escupía sangre y no se movía, aterrado; -“vamos a sacar a este demonio de aquí… te parece querido?” –le dijo Joaquín con una voz fúnebre y grave, y en tono burlón, mientras giraba el cuchillo por la mejilla de su víctima, el padre no salía de su shock, estaba mirando a Joaquín aterrado, no podía gritar… no se movía. Viendo como sangraba a cantidades pero lentamente, Joaquín le rajó la otra mejilla y tomando la mandíbula con una mano y los dientes de arriba con la otra jaló con tanta fuerza (que ni él mismo se conocía) y arrancó de un solo tirón la quijada del padre, este se desmayó por el dolor.
No conforme aún, Joaquín incrustó la recién extirpada mandíbula en la garganta del cura que abrió los ojos para simplemente volverlos a cerrar ya  muerto; Como si fuese una marca personal, Joaquín le abrió el cuello de un tajo y al ver que el padre tenía el pecho desnudo, sonrió y con el cuchillo le dibujó una cruz con el madero horizontal más cerca al ombligo… Luego dijo –“este demonio ha sido exorcizado, ahora irás al infierno a ser violado hasta que te termine gustando… ”.

-“je… Ahora el que viene es más personal, este tendrá la marca de Antonio” –se dijo sin dejar de sonreír mientras salía al encuentro del padre que custodiaba, especialmente, a su Amigo en esos días en que “debían ser castigados”…

Aún con la soga en el hombro entró al cuarto donde estaba el padre, lo vio “rezando”:
-“Dios que estás en los cielos, haz que los niños continúen portándose mal, y a mi permíteme seguir disfrutando de sus pequeños cuerpos para servirte como un mejor pastor…”
No terminaba de decir sus “oraciones” cuando Joaquín le enlazó el cuello como si fuese un ternero, el padre no terminaba de digerir la soga en su nuca cuando ya Joaquín con su recién obtenida fuerza y con una mirada colérica casi famélica y la luz de las velas centelleantes reflejando en ellos el fuego infernal, jaló poniendo al padre de pie… lo que el padre vio fue que el “niño rojo” lo colgaba en una barra del techo. Joaquín entonces, hizo un nudo dejando al padre sostenido apenas en la punta de sus pies y las manos aferradas a la cuerda que a pesar de lo mucho que jalaba, no se soltaba… entonces Joaquín le habló con la voz lúgubre que hacía el Amor a su garganta:
-“Antonio era tu favorito, no?, tu favorito te envía un mensaje especial…: Púdrete en el Infierno por lo que has hecho!” –el padre quería gritar pero la cuerda le apretaba y evitaba que emitiera algún sonido que no fuera pequeños gemidos…
Ya cansado de verlo, Joaquín apretó el mango del cuchillo y tomando en su otra mano una vela le abrió un hueco en el vientre al padre, le apagó la vela dentro de la herida y la hundió con violencia, el cura cerraba los ojos y hacía unos gestos que alcanzaron para que Joaquín sonriera de nuevo.
“Bueno… adivina qué… tus “castigos” te serán retribuidos…”
-tomó Joaquín el crucifijo de la pared y con el cuchillo logró sacarle un filo retorcido, después rajando la sotana del padre, luego de voltearlo tomó impulso y con una puntería de arquero profesional, le asestó y clavó profundamente, con fuerza el crucifijo en las posaderas; el cura, que ya se encontraba con la mirada perdida y no veía ninguna esperanza en intentar gritar se estaba dejando llevar cuando Joaquín le dijo  -“aún no!”- y abanicando el cuchillo contra su garganta le cortó a más de la mitad, el cuello, volteó, abrió la puerta que era donde estaba atada la cuerda; la cerró súbitamente sin salir aún al otro lado y veía cómo la cabeza del cura se desprendía del cuerpo, que comenzó a eructar sangre como una fuente, mientras la cabeza daba vueltas en la cuerda.

Luego de haber sonreído, Joaquín salió del cuarto y le dio una nueva lamida al cuchillo…
-“Este sí estuvo divertido, casi que los entiendo con eso de los castigos” –le hablaba Joaquín al cuchillo que ahora veía como su confidente…
-“No te preocupes Amigo –le dijo- te prometo que la próxima “parada” será aún más entretenida… ese inútil debe estar en la capilla… Ah, escenario perfecto para el final de la obra… vamos?”

Sin más espera, se dirigió Joaquín a la Capilla donde, efectivamente, estaba rezando el último de sus enemigos…
Al entrar a través de la gran puerta, la cerró con un golpe seco y la bloqueó con la tranca, el cura a esto se volteó y miraba a Joaquín con sorpresa…
-“vienes a ser castigado a voluntad, niño?” –le decía mientras Joaquín se acercaba lentamente a él…
Luego la maligna voz habló a través de Joaquín una vez más:
-“Tus actos violentos, tus engaños y tus violaciones se han terminado… asesino, esta noche será tu última noche, no habrá mañana para ti…”; dicho esto se acercó hacia la luz que reflejaba la luna en los vitrales rojos de la capilla… luz roja que iluminaba ahora lágrimas en el rostro juagado en sangre del niño, mientras también daba un brillo tenue en la sangre más reciente…
El padre notó entonces el cuchillo y la antes ropa blanca, ahora pintada completamente, cubierta en un rojo vivo…
-“Qué puedes hacer tú contra mi niño!? –le gritó…
-“Pues espera y lo averiguarás desgraciado!!” –le respondió Joaquín con un grito mayor, con una voz oscura que rasgaba su garganta
Entonces los rayos iluminaron el lugar y el estallido de los truenos comenzaba a atormentar al cura…
De pronto, un rayo despertó en la capilla toda clase de sombras,  detrás de Joaquín no se formaba la sombra de un niño… a sus espaldas, con 3 veces su tamaño vertical y horizontal, una forma negra se empezaba a elevar hasta el altísimo techo…
Luego, con una envergadura que llegaba hasta la cruz decorada de dorado que había al frente de la entrada, un par de Alas negras como el cielo nocturno se desplegaron de la sombra mientras se abrían lentamente un par de destellos rojos brillantes en la parte superior más alta de la figura… después lo que el padre reconoció como cuernos, crecieron de la especie de cabeza que estaba ahora formándose… y de esa sombra se empezó a abrir un espacio que dio lugar a una larga fila de colmillos que le sonreía… Joaquín comenzó a hablar, y mientras sus labios se movían, el hocico de la “bestia” se movía igual…

-“Tu castigo nunca será lo suficientemente grande para que termines de pagar lo que has provocado… ni una eternidad en el infierno bastará… Pero es un comienzo!!”
Joaquín se acercaba al padre que había caído de rodillas en el suelo y miraba estupefacto al enorme animal cornudo…
Cuando lo tuvo al frente, el padre dejó salir de su boca una exclamación…
-“Jesús…”
Joaquín lo miró…
-“Jesús, dices?... No… él no está aquí… … él sabe que este castigo te lo mereces… por eso no viene, por temor a perdonarte, yo en cambio… no te pienso perdonar, nunca perdonaré lo que has hecho, tu Dios te ha abandonado a tu suerte y esto es lo que te depara… Satanás será tu nuevo Amo y señor, él te enseñará lo que es el castigo… Mereces Sufrir!!”
De repente la sombra se abalanzó sobre el padre, y mientras Joaquín lo observaba la sombra comenzaba a desgarrarlo por partes, le hacía pequeñas heridas y le arrancaba dedos… y aún así el padre no moría, gritaba, lloraba, pedía perdón y por última estancia rezaba… pero Joaquín se acercó a él y le dijo –“jamás serás perdonado” y le enterró el cuchillo en el cuello; por la herida comenzó a salir un chorro de sangre que bañó todo el lugar…
La Sombra consumió al padre llevándose todo rastro físico de él… aún sus gritos se oían pero cada vez más perdidos en la oscuridad, Joaquín despertó como si fuera de un sueño o un trance y al ver lo que ocurría sonrió…
-“Al fin un poco de Justicia para variar” –se dijo mientras salía de la capilla y del internado camino al bosque… se acercó a la tumba de Marcos y le susurró al pequeño cráneo… -“descansa en Paz… y no te preocupes por irte solo, yo te acompañaré…
Al menos la mitad del camino”.


10.2.10

Capítulo IX: A la Sombra de un viejo… Diablo

"La peor Maldad es la que es desatada por otra Maldad"

Ya habían pasado un par de horas y Joaquín seguía allí sentado, en medio del claro con los enterrados restos de Marcos en su mente, consumía Ira… sospechaba que la enfermera que pensaba llevarse a Antonio al hospital también debió haber sido asesinada y enterrada bajo algún árbol en cualquier parte de ese bosque pero Joaquín no iba a disponerse a buscarlo, el simple pensamiento de que los curas además de violar matan a sus testigos le dibujó inmediatamente un gesto de asco en el rostro y una repulsión incomparable.

Mientras Joaquín seguía meditando, Antonio ya se encontraba reunido cerca del camino por el que iba a huir con todos los niños que lo quisieron escuchar, afortunadamente para Antonio, fueron todos, incluido un padre, (“el más sensato que haya visto” -pensaba Antonio) que había escuchado lo que les decía Antonio a los niños en el oscuro comedor:

-“Algo va a pasar aquí y ustedes sé que no lo quieren ver… todo lo que nos hacían esos curas sobre “castigos” era una farsa, eso se llama violación, es un acto de maldad, y que lo haga alguien que prometió hacer el bien sólo hace ese acto sea aún peor… Sé lo que les digo, por eso les digo que me acompañen, si no quieren no los denuncien con nadie, pero vámonos, vuelvan a ser libres... no pueden seguir aguantando tanto dolor injusto y que al contrario de lo que pensamos, es algo malo”

Ninguno de los niños estaba muy convencido cuando, de atrás de la puerta sale un cura de gafas y una mirada que mezclaba conmoción y comprensión, era el profesor de lenguaje que no estuvo siempre muy de acuerdo con el método de enseñanza…
-“De dónde sacaste esa información joven Antonio?” –preguntó tranquilizando a los niños tan asustados de verlo con un gesto de manos.

-“Acaso ha sido del libro de Joaquín Canternal, el diario de este internado!?, lo has encontrado?, yo era amigo de Joaquín!, estaba escribiendo el libro con él, pero hubo un día que dejó de aparecerse por aquí, supuse que si no había sido trasladado había sido… asesinado…”
-“y por qué no dijo nada!? -le reclamó Antonio consternado
-“porque nadie me escucharía, me llamarían hereje, los niños nunca quisieron hablar, nunca desearon confesar por temor a ser juzgados como yo lo fui, y hasta este día lo había olvidado todo, llegué a pensar que todo había sido olvidado, que ya no iba a pasar más… pero ahora veo que la maldita tradición continúa… No podemos perder más tiempo, debemos salir de aquí, yo les ayudaré, pueden confiar en mi… pero… primero, qué es eso tan grave que va a ocurrir esta noche?” –preguntaba el padre con una curiosidad de muerte…
-“Justicia, Padre, y no celestial, y no intente impedir nada… ni advertir a nadie, haga como dijo hace un momento y guíenos a la libertad… en este sitio algo va a correr... y no van a ser los niños apurados por llegar a clase”…
Cuatro Horas, Joaquín no se había movido ni un centímetro, a pesar de que las heridas de sus brazos y pecho estaban aún frescas y cualquier brisa penetraba en ellas, Joaquín no se movía, o no las sentía…
Una serpiente alcanzó a arrastrarse por su lado… sintió el olor y estaba a punto de morderlo  cuando de un rápido movimiento Joaquín tomó en su mano izquierda por el cuello a la serpiente, la sostuvo a la altura de su mirada y mientras apretaba fuertemente su dedo en la piel del animal la miraba a los ojos, ella tenía la boca totalmente abierta mirando amenazante a Joaquín, luego de un rato comenzó a ceder y al cabo de un momento estaba tendida en el suelo, muerta. Entonces Joaquín se levantó, tomó la cruz torcida y contra una piedra empezó a sacarle filo y punta, cuando la tocó se hirió el dedo, no le dio importancia y como impulsado por una fuerza invisible se dirigió lentamente en dirección del internado…

Ya en las lindes del bosque, parado casi como si no le importase ser visto, miraba el internado mientras las últimas luces, las habitaciones de los curas, se iban apagando…
Joaquín sonrió, se pasó la lengua por los dientes de un lado a otro y luego siguió su camino hacia la entrada.
La puerta se la habían dejado abierta, se escurrió entre las sombras de los pasillos, y se movió sin hacer ruido hasta llegar a la cocina, entró y buscó y tomó un cuchillo, el más grande y se quedó con él en la mano, con el que cortaban la carne, cuando escasamente había carne, lo que había permitido que el cuchillo conservara su filo original…
Con gestos de burla se fue a la alacena y de allí sacó un frasco de leche ordeñada esa mañana y se dirigió el pico del envase a la boca, tomaba como animal, era más la leche que desperdiciaba en el piso que la que se tomaba pero eso bastó para saciar su sed… -“al menos mi sed de leche” –se dijo.

Luego de su parada en la cocina, se fue hacia el closet de aseo y tomó un rollo de soga que había y se dirigió a la habitación del cura de ‘la estaca pequeña’…
Sin hacer ningún ruido se acercó al hombre que dormía y roncaba estruendosamente, ató un cabo de la soga a la muñeca izquierda y luego la pasó por debajo de la cama hasta enrollarla en la muñeca derecha, después hizo un nudo en el medio de la cuerda bajo la cama y llevó el resto hasta los pies del cura, hizo un nudo fuerte y para cubrir los ronquidos tomó un trapo con el que el padre se limpiaba la cara y lo metió completo de un solo empujón en la boca del tipo que se despertó intentando toser pues se estaba ahogando; cuando quiso quitarse el trapo de la boca se dio cuenta que estaba atado y no podía moverse sin torcerse o fracturarse alguna extremidad…
Luego desde la penumbra se asomó Joaquín hablándole:
-“Eras el menos doloroso de todos… pero lo que hacías no estaba bien y tú lo sabías… sabías que violabas a niños inocentes aún ante los ojos de tu Dios…, él se iba a tardar en decidir qué hacer contigo pero yo no… yo sé qué haré contigo, agradece que no eres ese que me trajo aquí, pero tu merecido lo tendrás…”
El padre miraba con los ojos abiertos tan redondos como platos soperos, sudaba frío y no podía ni elevar una “plegaria”, entonces Joaquín tomó el cuchillo y sin pensarlo dos veces, sin darle ni siquiera tiempo al cura de parpadear, se lo enterró hasta el mango en el pecho, el cura lloraba mientras un grito se ahogaba en el trapo…
Después, Joaquín bajó el cuchillo lentamente rajando al padre de arriba abajo.
Cuando llegó a abrir el ombligo las vísceras saltaron fuera del cuerpo del cura desmallado, Joaquín sonrió… la sangre salpicaba en su rostro y le empapaba la ropa. Luego, sacando el cuchillo del que suponía ya estaba muerto, se lo dirigió al cuello y lo rajó de lado a lado dejando la cabeza colgando sólo de la columna, la yugular escupía sangre como un volcán salpicando en las paredes y dejando rojo el colchón de la cama…
Extasiado con el hecho, Joaquín levantó el cuchillo, desató la soga del cuerpo que seguía tapizando el cuarto en un profundo rojo carmesí, la enrolló y se la montó en el hombro…
Caminó hasta estar cerca de la puerta y mirando el cadáver pasó su lengua por un costado de la hoja del cuchillo y salió esbozando una mueca, chorreaba sangre por ambos lados de su boca, y con la sangre de su ropa, del cuchillo, y de la cuerda manchaba el camino hacia la habitación del “exorcista”…


8.2.10

Capítulo VIII: El Bosque


“Cría Demonios… y Ellos se Vengarán por ti”

Aún no anochecía lo suficiente cuando Joaquín ya estaba integrándose al ambiente del Bosque, un sitio oscuro lleno de sonidos extraños y nuevos para él. Y aunque tenía una rara sensación como si estuviese en casa también sentía el aire pesado y una más fuerte aún sensación de muerte…
Caminó mucho tiempo sin estimar cuánto en cantidad exacta, adentrándose más en las sombras sin preocuparse demasiado por los animales que allí daban cuenta de su presencia y se incomodaban dándoselo a conocer por medio de alaridos y quiebre de ramas…

-“Estúpidas bestias ahora creen que me van a asustar!?” –les respondía Joaquín con obviada ira.
Lo que él no notaba es que a cada paso que daba bosque adentro era un paso que lo convertía más y más en parte del bosque, sus pensamientos se aminoraban, sus latidos aumentaban y aunque creía que tardaría en recorrer todo el bosque, aparentemente sin rumbo fijo, toda una eternidad… sólo habían pasado unos escasos 3 minutos. Joaquín estaba destinado a pasar un largo tiempo allí metido si lo que quería era vengarse…

Las Próximas 5 horas que faltaban para que fuese lo suficientemente oscuro y silencioso alrededor del internado, Joaquín las pasaría y las sentiría como si se tratasen de 5 días completos, el tiempo iba a pasar lento para que “la transformación se completara”.

Pronto llegó a un claro un tanto apartado de las lindes por ambos lados del bosque; Joaquín se atrevió a pensar que se encontraba justo en medio del mar de árboles, náufrago en un pequeño islote iluminado por una luz tenue que brillaba entre plateada y azulada, se sentó allí en medio del mal dibujado círculo de árboles y se dispuso a pensar… Pero todos los pensamientos que llegaban eran de rabia, alimentada por la imagen de cada “castigo”, por cada engaño sufrido, por cada abuso de esos curas
-“No son hombres de Dios… No son hombres… No son animales… No son Demonios tampoco… -se decía Joaquín lentamente y entre dientes –No… Demonios no son… a ese es al que van a conocer!…”
 Aún sumido en sus pensamientos realizó un reconocimiento detallado del terreno donde estaba –“son unos violadores…”- decía mientras miraba la tierra, iracundo, de pronto se quedó con la mirada fija en un punto… era una textura diferente a como se veía el suelo en el resto del claro, la tierra había sido movida no muy recientemente… pero no parecía tampoco de hace mucho tiempo, entonces Joaquín se acercó al sitio y comenzó a cavar con sus manos…

No tardó mucho y no requirió de cavar profundo para dar con lo que allí estaba enterrado…

-“Asesinos!!”- Gritó con lágrimas en los ojos y lanzándole una mirada a los pocos trozos de Luna que se veían a través de las ramas repitió: “Asesinos!”

Una bandada de aves al escuchar estos escabrosos y desgarrados gritos salieron volando de las ramas y se dirigieron todas, extrañamente, en dirección del internado de donde aún salían unas pocas luces interiores…

-“Asesinos!!” –Gritó de nuevo…

En la tierra escavada se encontraba, en un uniforme que hace mucho tiempo pudo haber sido blanco con algunas decoraciones sencillas tejidas a mano carcomido por la vejez y la podredumbre, un esqueleto no más alto que Joaquín, con la carne ya roída y los huesos oscuros por la tierra, y aún con hilachas de carne, y unos pocos cabellos en el cráneo; Joaquín reconoció de inmediato en él a Marcos, la soga en su cuello lo delataba.
Sin estupor lo levantó en sus brazos; lo abrazó con fuerza a pesar de la peste, y sin importarle que las puntas roídas de algunos huesos se encarnaran en su piel y le hicieran pequeñas heridas, las cuales ni sentía…
-“Marcos!” –Gritaba… y repetía de nuevo luego en un tono suave como si le hablase al oído al cadáver… -“Esto lo causaron ellos, y yo no me cruzaré de brazos… no esperaré a que el cielo haga Justicia, pues ahora dudo que exista uno, Esos Asesinos van a pagar con una gota de sangre a la vez por cada violación y cada engaño, te lo Juro a ti. Hoy me encargaré de que tu Alma descanse en Paz…
Adiós, y Gracias… Marcos.
Y ahora duerme, esta noche promete un cielo más negro que un cuarto sin velas y una Luna tan roja como la sangre recién derramada!”

Depositó entonces a Marcos en el pequeño agujero con delicadeza, lo volvió a cubrir,  tomó unas ramas e intentó entrelazarlas para formar una cruz… Luego se acercó al centro del claro y con ambas manos en la improvisada figura, la clavó, invertida, en el suelo… Le hizo un ademán de desprecio y se sentó de nuevo dándole la espalda…


7.2.10

Capítulo VII: Rompecabezas



Lunes temprano se levantaron Joaquín y Antonio,
Joaquín no había olvidado su promesa y Antonio no lo iba a dejar solo…

-“pero debemos ir a clases, cómo crees que te castigarán si faltas? –Le preguntó Antonio a Joaquín que ya empezaba a desviarse del camino al salón de clases –tienes algún plan? No puedes actuar tan campante”
-“Pues verás que si tengo un plan, necesito que tú los distraigas, que hagas un alboroto con todos los demás en la clase, provoca a Damián, ese niño se muere por hacer travesuras como las hacía en su casa, lánzale una bola de papel y verás que se unirá a ti, generarán una revuelta tal, que ni los curas alcanzarán a castigarlos a todos, pero ocúltate luego de eso para que seas el último en ser juzgado y no te toque el turno… puedes hacer eso por mi?” –le preguntó con firmeza a Antonio que no terminaba de digerir lo que oía…
-“No lo puedo creer… -dijo Antonio con sorpresa indeseada, Joaquín lo miró entonces con inseguridad y de inmediato Antonio le respondió- No puedo creer… que yo vaya a hacer eso!, esto va a estar bueno!!” –mientras esbozaba una sonrisa pícara de oreja a oreja…
-“Está bien –continuó-  Cuenta conmigo, corre de una vez a la biblioteca, nadie te interrumpirá en un buen rato mientras dure esta revuelta, sea lo que haya querido Marcos… hazlo para que pueda descansar en paz como queremos todos algún día descansar…”
Se fue Antonio corriendo al salón mientras Joaquín terminaba de dar vuelta a la esquina para llegar a la Biblioteca…

Ya en la biblioteca se ocultó cerca de la puerta mientras esperaba que la conmoción ocurriera, no pasó mucho tiempo antes de que un padre llegara corriendo con la sotana en girones, y con una expresión indescriptible le dijera al bibliotecario “necesitamos todo el apoyo; en el salón de clases hay un revolcón que ni te imaginas, los niños están incontrolables! Rápido, reúne a todo el personal que puedas, no sé cómo vamos a llamarles la atención a todos!” … -al escuchar esa frase Joaquín sintió lástima por él ya que era uno de los ‘buenos curas’ que no tienen ni idea de los castigos. Salieron corriendo él con el bibliotecario detrás que no podía parar de reírse… se rió tanto que contagió al cura que lo guiaba hacia el “huracán”, como lo llamaba constantemente mientras corría… -“eso se volvió un huracán, un desastre… pandemonio!”-gritaba al borde de la histeria.

Habiéndose ido el único obstáculo que le impedía a Joaquín entrar por el libro del tal Juan, o Jerónimo, o Judas, entró y corrió de inmediato hacia la última sección y en el estante empezó a buscar los libros:
“la Biblia de otras religiones”, “la Cruz que todos cargamos”… “La Biblia de…, “La Cruz que…” “Los encontré!” –exclamó Joaquín apurado, tomó ambos libros, los tiró al suelo como cualquier pedazo de leña y allí… escondido bajo la sombra de los libros que tenía a ambos lados, envuelto en una capa de polvo y bajo el nombre de “In...ernado” (no entendía si la letra que veía era una ‘t’ o una ‘f ‘pues parecía un anagrama de ambas letras, estaba el libro que Joaquín vaciló un momento en tomar… no sabía a qué obedecerle más, si a la emoción o al miedo de lo que iba a descubrir. Sin perder más tiempo Joaquín lo tomó y lo abrió, lo primero que lo impresionó fue que el autor no era ningún Juan, ningún Jerónimo, ni ningún Judas… se llamaba Joaquín; Joaquín Canternal –“qué apellido tan extraño, será más bien un apodo”- fue lo que pensó Joaquín mientras comenzaba a leer:

“Muchos conocen este internado como un lugar normal, sin mucha fama, donde los niños invitados vienen con la intensión de prestarle un servicio a la comunidad de nuestra iglesia y en un futuro convertirse en curas, sacerdotes u simplemente hombres de bien… O al menos esa era la intención hace unos pocos años… pero las intensiones de este lugar se han retorcido, algunos de los curas que han venido aquí traen a los niños obligados, engañan a los padres con lo que era nuestra visión y la que era una respetable misión, y lo han vuelto un establo donde no educan a los niños, la mayoría de las clases las han eliminado del programa por considerarlas inmorales, poco éticas o porque les daban a los niños la oportunidad de elegir…
Una de las capacidades con las que nacemos todos es elegir, y eso queríamos que los niños hicieran al darles a conocer las varias teorías que existen sobre la creación de este mundo y todo ser vivo. Procurábamos que más que fieles, pudieran pensar por sí mismos, pero todo eso se ha perdido, no sé qué clase de niños quieren que salgan de aquí, y de los actos más recientes me he enterado que ahora sus métodos de “castigo” son en realidad actos sexuales depravados, abusan de estos niños, se aprovechan de su ignorancia, aprovechan que los niños no saben lo que les hacen para ultrajar sus cuerpecitos y violar la última pizca de inocencia de sus Almas; criaturas de Dios sometidas como ganado y nadie puede hacer nada…
Pues sé que de mi sospechan y no sé si salga vivo de aquí… esos curas tras violar a los niños, asesinan a todo testigo que sepa más de la cuenta… a quien encuentre este escrito le pido, divulgue la información, estos “hombres” (que son más una basura sin valor ni moral) no pueden seguir cometiendo estos actos a expensas de unos niños que no sé cómo actuarán más adelante…”

Joaquín estaba sin palabras, lo que decía este desconocido era la respuesta que él tanto buscaba cuando, en las noches se preguntaba, “por qué soy castigado?, qué he hecho de malo?”, ahora algo en su corazón reaccionaba, no podía contener la cólera, estaba por estallar… no sabía que a partir de ese momento, lo que llevaba alimentándose en su interior tanto tiempo, estaba a punto de cobrar Justicia por su cuenta…
En ese momento alguien irrumpió en la biblioteca, venía jadeando y por poco no podía hablar…
-“Antonio! –Exclamó Joaquín- qué pasó?, qué haces aquí?”
-“Bueno, como me dijiste, querías que me escabullera, así no me culparán y no me castigarán…” –Decía Antonio retomando el aliento
-“Pues debes saber que esos castigos son en realidad malos actos, Antonio, esos tales castigos en realidad son actos depravados de algunos curas, cosas que no deberían hacer pues va en contra de toda la moral de la iglesia… “moral” que ellos mismos usan para violarnos, esa es pa palabra, violación, ultraje, nada de castigos” –explicaba Joaquín con una ira en los ojos que Antonio podría describir como fuego…

-“Entonces… qué haremos?, yo no pienso dejar que esos bastardos me vuelvan a tocar!” –dijo Antonio con rabia
-“Pues habla con todos aquí, cuando esté más oscuro y que los curas se duerman escapa con todos los niños que te crean, si alguien se quiere quedar atrás, déjalo, será su problema, pero huye, que sea esta misma noche!”
-“Qué!? Y tú qué harás Joaquín? A dónde irás, no puedes hacer nada por ti solo…”
-“Oh no, yo no voy a estar solo… -dijo Joaquín mientras una mueca que Antonio descifró como una sonrisa maquiavélica se dibujaba en su rostro- pero me temo que de mis actos a partir de esta noche no sabrás nada, y será mejor así… habla con todo el que puedas y cuando lleguen todos a casa no permitas que se queden callados, este día si no lo recuerdan como el desastre del internado lo recordarán entonces como el día en que se supo la verdad…” –concluyó así Joaquín
Antonio simplemente asintió con la cabeza, lo abrazó, y sin alargar más la despedida se fue a escondidas buscando lugar dónde ocultarse hasta que fuera lo suficientemente de noche para hablar con todos los niños y huir de inmediato –“espero que me crean…, por su bien”-pensó mientras se escabullía más y más en las sombras, alejándose de Joaquín que se había quedado como estatua en todo el medio de la biblioteca, con la misma sombra sobre sus ojos de aquella vez bajo el árbol…

Esa misma noche se dejó de saber de Joaquín en el internado, el niño que alguna vez existió en él no dejó ni un solo rastro…
Joaquín se perdería en el bosque hasta que llegara su momento…


6.2.10

Capítulo VI: Tras las huellas del descubrimiento de Marcos…



“…Cada vez es más tentador lanzarse al vacío, no?”

Luego de haber mordido al cura en su “castigador” Marcos describió un castigo nuevo para Joaquín, que a comparación de los castigos a los que estaba acostumbrado, este no le pareció tan cruel…:
Marcos fue encerrado en una especie de armario de 2 metros cuadrados con sólo una ventanilla en medio de la puerta por donde le pasaban 2 de las 3 comidas del día, los padres esperaban que así Marcos se arrepintiera pero sólo lograron que allí encerrado sintiera alivio, incluso quiso poner resistencia cuando llegaron a sacarlo una semana después; o al menos así lo describió él…
-“Bueno, cualquier cosa es mejor a que te metan cosas” –dijo para sí mismo Antonio

Varios capítulos han pasado, Antonio aún se intriga por la pasión que despierta ese libro en Joaquín, todavía no hay señales de esa verdad tan “urgente”…
Joaquín simplemente lee…

-“…Más tarde esa misma noche, la biblioteca se convirtió en mi refugio, aunque la mayoría de libros son escritos de los curas de aquí, y otros son de padres y obispos famosos, y otros más son sólo biblias en otro idioma, es donde encuentro a mi verdadero yo… aquí en estas paredes es donde me puedo sentir a salvo.” –así concluyó el día Marcos. Joaquín se quedo un rato pensando en lo que había dicho Marcos, pensó en la biblioteca… la marcó como su próximo destino siempre que quiera huir del resto de ese internado…

Ya estaba anocheciendo, los padres no podían encontrarlos afuera a esa hora si querían evitar el castigo de ese día… cuando entraron creyeron que se habían salvado pero el cura de la pequeña ‘estaca’ los frenó justo cuando entraban al dormitorio…
Los tomó a ambos del hombro,
-“Por qué no fueron a la ceremonia de hoy? Es Domingo, hoy había misa y ustedes simplemente no quisieron asistir!?” –les dijo impaciente
-“Padre por favor castíguenos usted, con usted el castigo duele menos” –fue lo único que del susto se le ocurrió a Antonio responder…
Joaquín lo miró sin saber si mandarle de nuevo la miraba fulminante o reírse por las sandeces de su amigo. El cura estaba rojo de vergüenza, no quedó con deseos ni de llamar al padre a cargo de Joaquín, soltó el hombro de ambos
-“Por hoy, y es sólo por hoy que los dejaré pasar con una advertencia, pero es sólo porque debo ir a castigar a alguien más en los otros dormitorios, no le comenten a nadie nada de esto o los castigaré dos veces a cada uno!” –les decía mientras se iba, estaba tan ofendido en su orgullo que se le pasó por completo el bulto que tenía Joaquín bajo la camisa…


Ya en el dormitorio y a la luz de una vela que había tomado de la mesa junto a la puerta, Joaquín continuó leyendo:
Marcos ahora hacía más que todo, breves resúmenes sobre los libros que había leído y daba su punto de vista al final… siempre en contra de lo que decían en los libros, Joaquín aunque sorprendido por la manera como hablaba Marcos de los libros, se sentía identificado…

Un par de “capítulos” más y Joaquín terminaba el libro, esperaba con impaciencia que toda esta verdad que proclamaba Marcos no fuera sólo una artimaña para que leyeran su diario, pero el capítulo siguiente lo iba a alejar de esa duda por completo:

-“No he leído más que estúpidos libros, todos hablan de lo mismo, ya me tienen harto, por eso fui a la última sección de la biblioteca, según tengo entendido allí es donde guardan los libros más viejos… los libros que nadie se molesta en tomar para leer…
Allí fue donde lo encontré, un libro viejo, no muy grande, muy parecido a los demás libros, escrito por un tal Juan, o Jerónimo, o Judas, no lo recuerdo, tengo mala memoria para los nombres…: Era el diario de este internado, y hablaba de la “maldad” que corría a través de sus paredes… lo leí y al principio no lo pude creer, era como si alguien hubiera tomado lo que yo sospechaba y lo hubiese puesto en ese libro… Quien escribió ese libro fue alguien que se dispuso a investigar algo que ocurre aquí en este internado y dejó todo en ese libro… todas las pruebas, toda su investigación está ahí y yo aquí no la puedo escribir, sólo puedo decir que lo que algunos curas hacen, lo que ellos llaman los castigos, son un engaño… son cosas incorrectas, si no lo crees de mi, busca ese libro, yo lo escondí en el estante donde lo encontré detrás de los libros “la Biblia de otras religiones” y “la Cruz que todos cargamos”…
Joaquín estaba sin palabras, pero sentía una emoción grandísima que Antonio notaba a distancia, él por su parte no entendía nada…

En la última página Marcos escribió algo que aterró a Joaquín…

-“Esta es mi última página, y casualmente, también es mi último día de vida, no tengo la fuerza para hacer lo que quiero hacer… ahora que descubrí la verdad quiero hacer muchas cosas, pero ahora sólo se me ocurre descansar; con la esperanza de que tú no ignorarás mi diario te dejo la responsabilidad de hacer mi última voluntad… pues yo hoy me pienso colgar del techo de este dormitorio…
Ahora no sé en quién confiar… pero espero que en ti si,…Adiós.”

Joaquín dejó caer una lágrima sobre la última página y con una Ira renovada miró a Antonio…
-“Si lo que Marcos quería era venganza… la va a obtener, Mañana iré a la Biblioteca, sea contigo o sin ti…”


5.2.10

Capítulo V: El Diario de Marcos



Al alba miró Joaquín su cama asustado, tenía una pequeña mancha de sangre seca y había una más grande en el piso, y cuando miró su mano también embarrada abrió el puño con terror… vio en ella 4 marcas curvas, pequeñas…
No recordó haber apretado tan fuerte su puño durante el castigo (así procuraba evitar sentir tanto dolor allí atrás), sino después… estaba consumido por la cólera en el momento en que llegó al dormitorio.
-“Casi mato a Antonio… que bueno para él no haber tenido sotana puesta en ese momento…”
-“Buenos días!” –exclamó Antonio desperezándose
-“Cuando tengan algo de buenos espero ser el primero en enterarme de tu parte”         respondió Joaquín con ironía…

Miró Antonio sorprendido a Joaquín y su nueva actitud… aunque no podía evitar un poco de emoción pues presentía algo grande…
-“Es Domingo –dijo- no tenemos clases, es más fácil ganarse un castigo hoy pero sólo tenemos que ir al campo a leer ese libro, si nos alejamos de la vista de los padres tal vez no nos tomen en cuenta”
-“Me agrada que veas tanta luz en esta penumbra… pero lamento recordarte que creo que somos los favoritos de esos… curas –respondió Joaquín vacilando- Pero tienes razón, vamos a ver qué hay en este libro…” –Continuó hablando mientras lo sacaba de abajo de su almohada…

Un libro pequeño de color café, manchado y con una marca de lo que parecía ser la misma estrella del trapo que lo envolvía… Decía en letra escrita a mano en la primera página: “Diario de Marcos, léelo si toleras la verdad”

La palidez pronto se adueñó de los rostros de Joaquín y de Antonio, no sabían qué esperar...
-“vámonos de aquí, no nos pueden ver con este libro, vamos afuera y léelo en tono para que sólo yo pueda escucharte, vigilaré que no se acerque nadie” –dijo Antonio mientras le cerraba el libro en las manos a Joaquín.

Joaquín asintió y salieron al campo donde hallaron un árbol en dónde esconderse y leer las ‘verdades’ que tenía este tal Marcos por decir… luego de esa primera hoja seguía una que estaba pegada… Joaquín la miró atentamente, había algo escrito al otro lado, y con cuidado de no rasgarla la separó de la primera y leyó lentamente:

-“No diré mucho de mí pues no tengo mucho tiempo…, en estas primeras páginas no hay más que dibujos y un diario de mi vida cuándo aún pensaba que lo que practicaban algunos curas de aquí eran llamados “castigos”… esta página la escribí luego de haber escrito mi diario y después también de saber algo que tú nunca descubrirías por ti mismo, lee mi diario hasta el final…”
Joaquín estaba espantado, pero una fuerza invisible lo invitaba a seguir,
-“tengo que saber la verdad, tengo que saber la verdad… -se repetía una y otra vez mientras avanzaba la página titubeando- tengo que… saberlo!”

“Hoy me castigaron… no entiendo qué hice de malo para ser castigado, hace ya mucho tiempo que me sacaron de mi casa para traerme a este… lugar, no sé ni para qué lo hicieron en primer lugar, al menos encontré este viejo libro para desahogarme…
No me gustan los castigos de los curas, no siento que sean… correctos…”

Joaquín reaccionó ante esa última frase, es como si le fuera conocida…
-“Es como si Marcos la hubiese sacado de mi mente” –pensó

Antonio escuchaba sin pronunciar palabra, estaba más atento a que ningún cura los tomara desprevenidos y les arrebatara el único contacto que tenían con esa “gran verdad” que por lo visto estaba demorándose en aparecer…
-“Adelanta un par de páginas”- se atrevió a decirle con impaciencia a Joaquín, obviamente no se percataba de la conexión que sentía su nuevo amigo con ese Marcos…

-“NO!, él sabe algo, él se sentía como yo… para mi estos castigos tampoco son nada correcto, para mi nada aquí es correcto, todo está al revés!” –le dijo a Antonio mientras le lanzaba una mirada fulminante
-“Si me vas a golpear no me regañes” –le respondió Antonio esperando que Joaquín se levantara para pelear pero para su sorpresa sucedió lo contrario, Joaquín hizo un ademán de disculpas y volvió a la lectura…

Muchas de las páginas comenzaban con “hoy fui castigado” y citaba muchos detalles que para Joaquín y Antonio eran más que conocidos, pero luego de varias páginas de desdichas compartidas Marcos había hecho algo que nunca se le habría ocurrido a Joaquín:

-“…Me tienen tan cansado con sus estúpidos castigos! Ya verá el próximo cura que meta su repugnante “cosa” en mi boca…”
 A la fecha del día siguiente Marcos había escrito:

“Lo Mordí!”

Joaquín notó dos cosas: la alegría con la que Marcos escribía ese mensaje pero al mismo tiempo las dos clases de manchas que habían en la hoja… unas eran manchas del mismo color de la hoja pero más oscuro, como si hubiese caído agua encima, lo que llevó a Joaquín a concluir que Marcos había estado llorando… y las otras manchas eran de un tono café, como de un líquido espeso que luego de meditar y mirar y volver a mirar la hoja se dio cuenta…

Pasaron por su mente como una evaluación de asociación de imágenes:
Las manchas eran idénticas a las manchas de su cama causa de su puño cerrado y la frase alegórica: “Lo Mordí!”… despertó, se dio cuenta después de un rato que era muy probable que fueran gotas de sangre caídas de la boca de Marcos aún regodeándose en lo que en otra situación pudo haber sido una nefasta manera de actuar… pero esta vez Marcos tenía razones de sobra para haber respondido así y nada alegró más a Joaquín, Mientras que Antonio se preguntaba si Joaquín siempre que solía sonreír (que no era muy frecuente) dejaba ver ambas filas de dientes…
-“Tan duro es el pan de aquí?, yo también los tendré afilados?” –mientras tanteaba cada diente con sus dedos…

La mirada de Joaquín nunca la adivinó, una sombra se había posado sobre ellos…
Se la acreditó al árbol.


4.2.10

Capítulo IV: Un Libro que no estaba en la Biblioteca…



“Cuando se cierra una puerta y Dios te abra una ventana para salir y Satanás te abra la puerta del sótano… Sube a la terraza y lánzate al vacío”.

Habían pasado unas semanas, hace un par de días Joaquín pensaba que le habían reducido los castigos pero era sólo que se estaba acostumbrando. Antonio parecía siempre más enfermo, como si le doliera el estómago de cólicos… pero más abajo, hacía ya mucho tiempo que no había una enfermera o un doctor, y siempre que decía que le dolía “algo” un cura le respondía “Dios te sanará”…

Fue en una noche mientras Joaquín le contaba sobre su último castigo a Antonio que algo extraño ocurrió:

-“Esta vez no me dolió tanto… me castigo un cura distinto, pero ese tenía una estaca pequeñita, si sentí el fastidio y un poco de dolor como siempre, pero pudo haber sido peor… y ya me ves aquí… fue rápido”.
Antonio escuchaba atento, y sentía un poco de envidia por el “golpe de suerte” de su amigo cuando le vio algo cerca del labio, se inclinó a señalárselo cuando perdió el equilibrio del borde de la cama en el que se apoyaba y fue a caer de nariz al piso, logró sostenerse con una sola mano, y el peso de su cuerpo todo sobre el brazo hizo que una baldosa que estaba floja se moviera y se levantara un poco por la esquina…

-“Ahora si me llevó el demonio del que tanto queremos alejarnos, acabé de dañar el suelo del cuarto!” –exclamó Antonio con una cara pálida casi de Muerte.
-“No, tranquilízate, lo vamos a arreglar, ponla en su lugar… acomódala y ponle algo encima –sugirió Joaquín- pero…
Primero mira qué le puedes meter abajo… cada que pasaba por encima de ella sonaba distinto a las demás… como si no tuviera nada debajo, busca algo qué meterle para que no suene vacía”

Antonio se dispuso a sacar un trapo que tenía al otro lado debajo de la cama con el que recordaba a su mamá, para enrollarlo y meterlo debajo de la baldosa pero no cupo…
-“tengo que levantarla más” –dijo.
“qué raro, ahí hay espacio para meterlo” –exclamó Joaquín
-“Pues sí lo hay pero mira que no quiere, tal vez sí hay algo ahí debajo… tengo que ver”.
Antonio encajó sus dedos en la esquina de la baldosa y la jaló suavemente para aflojarla de sus otras esquinas y al cabo de un momento la baldosa cedió como una tapa. Estaba oscuro, era un agujero poco profundo, que para sorpresa de Joaquín no estaba vacío:
Antonio metió la mano temblorosa con mucha lentitud e inseguridad y cuando sintió que había tocado algo, lo tomó, cerró los ojos y lo sacó con rapidez, de inmediato lo tiró a la cama de Joaquín que por poco se cae al dar un brinco del susto…
-“Antonio, idio...Hm!, -se interrumpió Joaquín con miedo a ser escuchado y castigado de nuevo, esta vez con una estaca grande-, casi me matas de un susto, pensé que era una rata muerta…”
-“Bueno, eso es mejor a lo que yo había pensado que era” –respondió Antonio con alivio… (Lo que él imaginaba era una cajita llena de repuestos de estacas de los curas y que esa vez sí que iba a estar en líos) –“uff!, por un momento pensé que era...”
-cuando le dijo a Joaquín lo que él pensaba que era ambos se echaron a reír, con cuidado de no hacerlo muy duro para no ser escuchados…
-“Eres todo un tonto Antonio, y qué querías que hiciéramos con ellas si eso fuera lo que hubiéramos encontrado?, castigarnos nosotros mismos?”
De repente ambos se pusieron serios, a ninguno de los dos le gustó lo que escuchó…
-“Eres malo Joaquín, así piensas arruinar todas las bromas? Porque no me va a gustar, te lo digo de una vez…”
-“lo siento… hey, y qué tal si en lugar de a nosotros, castigáramos nosotros a los curas?, digo, no a todos pues sólo he visto que son como 4 los que nos castigan… hay otros que no saben que nos castigan, o eso es lo que creo… pero no importa, haber qué es lo que hay aquí?”

Tomó Joaquín el pequeño bulto, era un poco más pequeño que su cuaderno de notas pero aún así más grueso, estaba envuelto en un trapo viejo, una pañoleta con el diseño de lo que para Joaquín y Antonio era una estrella, pero la imagen estaba casi borrada por completo por el desgaste, y el nudo en la parte de atrás no lo tuvieron que soltar… sólo un pequeño tirón de Joaquín y se deshizo entre sus dedos, ambos estaban intrigados pero más aún estaban asustados, espantados con la idea de lo que ese viejo trapo envolvía… y en lo que se estarían metiendo por haberlo sacado de su escondite…

-“pronto, tapa ese hueco –ordenó Joaquín con impaciencia- baja la baldosa y pon sobre ella tu bolso de mano”
-“pero… y esa cosa qué? No la vas a dejar de nuevo allí?” –preguntó tímidamente Antonio…
-“Qué? Sin saber qué es esto? Esto ha sido lo más emocionante que ha ocurrido aquí desde… ya sabes… siempre, y tengo curiosidad… tú no?” –pregunta a la que Antonio asintió con la cabeza lentamente…

Tan pronto como dejaron de discutir, tomó Joaquín el pañuelo, lo metió por una esquina del colchón al lado de su almohada y miró atentamente el bulto…
-“Es un Libro!”, -exclamó Antonio, tan sorprendido que no recordaba que estaba de noche y todos estaban dormidos, los demás niños no despertaron (o simularon no haberlo hecho) pues de repente, irrumpió con un golpe seco en el cerrojo de la puerta, el cura que había llevado al internado a Joaquín…
Antes de que la figura alta y fofa del cura se asomara, Joaquín, de un movimiento rápido logró esconder el pequeño Libro bajo la almohada pero no pudo acomodarse, estaba sentado cuando el cura lo vio, a él y a Antonio que apenas estaba tirándose de golpe sobre su almohada…

-“Qué es ese escándalo!? –gritó con rabia el padre- ustedes dos!, el castigo que les espera!”
-se fue hacia ellos, los tomó a ambos del brazo y le dio Antonio al padre que había castigado a Joaquín cuando era más joven la noche…
Antonio hizo una expresión de alivio que pronto cambió por una terrible cara de preocupación al ver a Joaquín ser arrastrado hacia la habitación del cura mientras no ponía ninguna resistencia pero sí una cara de sufrimiento más allá de lo comprensible…

Más entrada la madrugada, ya cuando el castigo de Antonio había terminado pues había sido muy rápido (como él suponía), llegó Joaquín…
Se sentó en el borde de su cama con mucha delicadeza y sollozando, Antonio se incorporó y se sentó al lado opuesto, se volteó, le dio unas palmaditas en el hombro y le dijo:
“Esto tiene que terminar”

Joaquín no se movió, estaba muy adolorido como para siquiera pensar…
Sólo se quedó un rato mirando hacia la oscuridad de la pared,
De repente volteó; Antonio no sabía si había visto el infierno en los ojos de Joaquín o si es que tan rojos estaban por el llanto que estaba derramando, pero lo escuchó decir en un volumen como si fuera sólo para sí mismo y en una voz de tono muy grave…:
“Esto va a acabar…”

Antonio no se atrevió a decir más, soltó el hombro de Joaquín y se acostó espantado,
Joaquín lo miró y de improviso cerró los ojos, los abrió y era como si todo rastro de llanto se hubiese borrado, se acostó y sin notar que tenía sangre en su puño cerrado, se durmió…


3.2.10

Capítulo III: Antonio



"Si la vida antes tenía cara de perro, ahora es una bestia horrenda e irreconocible"




15 años tiene Joaquín ahora, es su cumpleaños...
"lástima que papá y mamá no estén, pero prometieron venir, espero que este año si cumplan"

Han sido ya 3 cumpleaños sin que los padres de Joaquín estén con él. Unos días antes de su cumpleaños número 13 el “buen Padre” como solía conocerlo su madre, ofreció a la familia de Joaquín la oportunidad de acercarlo al señor a través de un internado donde niños menores de 16 (y alguno que otro que fuera “estúpido”, de 18 años) estaban por un largo tiempo encerrados, sin contacto con el mundo exterior para “conectarse” –palabra que le dibujó al Padre una mueca maniática que él entendía como “sonrisa”-, con su señor y pudieran emprender una vida dedicada completamente a la santidad y al temor a Dios; aunque Joaquín aprendió a temerle más a la ‘estaca del castigo’…
Nada aprendía aparte de oración tras oración, cuando no comía, “estudiaba”, cuando no estudiaba era castigado…
Las matemáticas eran básicas, la química era “pecado” y todo lo asociado con la ciencia pura, sólo aprendían literatura y los libros de la biblioteca eran libros publicados por curas de aquí y de allá, en lo que más profundizaban era en lenguaje
Pero sólo porque no querían criar futuros curas analfabetas.

“Es un lugar donde se dedicará de lleno a estudiar y aprender cómo llevar una vida santa” –hablaba el papá de Joaquín con su madre- “cuando regrese verás que habrá dejado de ser esa lacra que era cuando se fue de aquí, confiará más en nosotros, nos hablará y no será un malcriado que sólo quiere regalos; además, no será el único allí… estoy seguro que se conseguirá buenos amigos… amigos que, como él, serán santos, se dedicarán a la iglesia… No verán el lado malo que tiene este mundo, nada de sexo, nada de drogas, nada de alcohol, nada de toda esa basura que sale en televisión; lo mantendremos lejos de las calles, lejos de todas esas malas influencias”…
-Era el mismo sermón cada año hace 3 años, cada que cumplía años Joaquín y su madre deseaba verlo…
“Sólo lograrás que le den ganas de regresar y vuelva a hablar con esos niños callejeros que no hacen más que perder el tiempo corriendo detrás de un balón” –decía él mientras vigilaba que su esposa sí desempacara la maleta hecha a medias…

-Lo más cercano a un Amigo que tenía Joaquín en aquel corral donde lo guardaban como ganado sexual, era un compañero de estudio que tenía asignado desde hace poco por orden del sacerdote, con él sólo hablaba en clase y era para corregirse uno al otro los errores que cometían cuando les dictaban oraciones para escribir y debían luego compartirlas con su compañero asignado.

“se llamaba Antonio?, me pregunto cuánto lo castigarán a él por día… y si el castigo le duele tanto como a mí…, porque a mí el dolor aún no se me pasa, ojalá no me castiguen hoy… no creo haber hecho nada malo”
“pero con estos Malditos curas nunca se sabe, deberían…”-habló por un momento una voz grave en lugar de la voz normal de Joaquín, un eco de ultratumba que espantaría animales salió resonando por su pequeña garganta,
Pestañeó y se incorporó de la silla en la que estaba sentado, tomó su cuaderno de notas y se fue a clase.

Esa noche, Joaquín fue castigado junto con Antonio, (ese si era su nombre después de todo), Antonio había respondido una pregunta que no le correspondía a él y Joaquín, que no se conocía ese lado, se levantó tomando fuerza de donde no poseía y defendió a Antonio anunciando que sólo él sabía la respuesta…
“Mocosos insolentes, si alguna vez no merecían un castigo, esta vez lo tienen bien merecido y con creces” –fue lo que dijo el padre.
Desde ese día Joaquín comenzó a hablar con Antonio, el tema principal eran los castigos y de por qué los habían castigado en cada ocasión, hablaron de el dolor que sufría Joaquín y el de Antonio era más intenso…

“No entiendo por qué si ya pagamos seguimos sufriendo de estos dolores” –comentó Joaquín. “a mí me tuvo que revisar una enfermera, habló con un padre…, no le escuché muy bien pero dijeron algo sobre tener que ir a un hospital, la enfermera me quería llevar al día siguiente pero nunca apareció, yo supuse que me curé… pero me sigue doliendo, no sé, debe ser que Dios no me quiere” –dijo Antonio sin dejar de mirar a ambos lados del pasillo.
“Dios nos quiere a todos, y nos castiga porque nos quiere y no quiere que seamos malos, eso me dice siempre el cura que me castiga a mí… –responde Joaquín- has sido castigado por dos? Yo sí, y no me gusta cuando tienen que meter una cosa en mi boca, pero dicen que es para lavarla de todo lo malo que he dicho”

-“A mí me dicen que si sigo así me van a tener que hacer un exor… exo-algo, y que no me iba a gustar”
-“Exorcismo, ya me los han hecho, duelen más… la estaca del castigo parece que te fuera a rascar el estómago”

…-Y así continuaban contándose experiencias; a la hora del almuerzo, luego de clases, antes de ser enviados a sus camas y aún a punto de dormirse si a uno de los dos lo castigaban llegaba a hablar con el otro para darse las noticias…

“Al menos tengo un Amigo que no me puede castigar” –Pensó Joaquín mientras se perdía entre sueños.


2.2.10

Capítulo II: Padre Nuestro…



“Padre Nuestro que estás en los cielos,
Santificado sea tu nombre,
Venga a nosotros tu reino,
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Y perdona nuestras ofensas,
Así como nosotros perdonamos a los que nos… ofenden,
No me dejes caer en la tentación…  Y…
Líbrame… del mal... (Ouch!!)
…Amén...”

-“Padre, la ‘estaca del castigo’ me está lastimando mucho…”
-“Mi Querido Joaquín, qué es el castigo si no lleva consigo el peso y el dolor que produce el saber que se ha pecado?, no quieres ser salvado?, no quieres subir al reino de los cielos?... No sientes culpa alguna por lo que has hecho!?” –preguntaba sin intensión de recibir respuesta, el cura, mientras presionaba más hacia adentro generando en Joaquín pequeños gemiditos de dolor que alimentaban más su obsesión por la “carne pura y fresca”; como la llamaba siempre todas las noches mientras planeaba qué nuevo pecado inventarle a la criatura por el cual deberá pagar al día siguiente…

“Si es afortunado tal vez hasta le toque doble castigo, pero ya lo hemos ‘exorcizado’ tantas veces que dudo que alguna vez en su vida se le meta hasta el más fiero y despiadado demonio de todo el averno… aunque podría servir para más adelante… quién sabe, podría invitar a toda una corte para que conozcan el método de castigo que he inventado!, imagino que más de uno estará orgulloso de mi y agradecido conmigo… les estaría quitando un gran peso de encima y lo estarían depositando en el cuerpo de un niñito que, tan inocente, piensa que es un pecador incluso si orina por fuera de la taza, y que sólo tiene que sentarse en ella para expulsar todo rastro de viol… no, ese es un nombre muy feo, no lo puedo usar aquí en la casa del señor; ‘eliminar todo rastro de castigos’ – suena mejor, castigos, siempre serán castigos… es que son castigos, los niños no son inocentes… los niños pecan, son los mayores pecadores, y además sus cuerpos tiernitos… no como esos curas que deshonran al señor acostándose con mujeres!, la respuesta está en los niños”…

-Y así continuaba en su propia mentira cada noche, tramando planes tan macabros que a veces, podrían hacer levantar al mismo Hitler de su tumba; continuaba convenciéndose de su “brillante idea” y de la que él mismo denominaba “La Gran Solución” o “La Respuesta Divina” hasta que una noche, clara, aunque sin estrellas se le ocurrió lo que sería su más tétrico y oscuro plan…


Mientras, en su habitación pintada de verde claro, y ante un Cristo crucificado colgado en la pared opuesta al muro donde estaba la puerta, sin ninguna luz encendida, arrodillado en la penumbra envuelto en su cobija, rezaba Joaquín un Padre Nuestro que nunca imaginó, nunca ingenió y nunca se sentó a escribir…
Como si sus labios estuviesen poseídos por algún demonio de los que tanto hablaba el exorcista o tal vez por alguna voz de justicia, los ojos sin pupilas, sólo unas esferas blanquecinas, no era la voz de Joaquín la que citaba:

“Padre Nuestro, Si es que así te puedo llamar,
Pues en ti ya yo no puedo confiar,
Tu nombre asociado con Justicia, en mis labios nunca verás,
Padre, que no sé si enterrado bajo tierra, porque en los cielos no estás,
Intenta darme algo para variar, que no sea un cura con ganas de torturar
El Alma inocente de un niño perdido,
Que gracias a tus ciervos, muere en un Abismo,
Si quieres hazlo tú… pero yo no voy a perdonar
A todos aquellos que mi cuerpo han venido a ultrajar…
Y evita que ELLOS caigan en tentación…
Ya que a ellos los ‘vigilas’, y a mí me dejas con las ratas
Padre de ellos… de los que son peores que el demonio,
No me vengas a hablar y Déjame en Paz!
Pues de la inocencia de este niño, cuando llegue el momento,
Ni los despojos verás,
Amen-azado estás!!”

-Y como quien despierta de un trance luego de una sesión de espiritismo, sus ojos vuelven a la normalidad, se pasa la mano suavemente por las caderas recordando lo que sucede siempre que “hace algo malo”, corre a la cama y se duerme envuelto hasta la cabeza con su cobija, simulando que nunca dijo nada parecido…


1.2.10

jesús? Capítulo I: Castigo Divino



"Los niños de hoy en día no quieren a Dios en sus vidas!, sólo piensan en juegos y juguetes...
No te he enseñado nada pequeño Joaquín? no te he enseñado que lo más importante en este mundo, y lo que lo hace mejor, es la humildad?
Habla con tu familia, las limosnas en la iglesia han disminuido; acaso te han estado dando regalos? y peor aún, los has recibido? no entiendes que hay personas menos afortunadas que tú, que no tienen a un cura, como me tienes tú a mí, que los guíe por el buen camino? por el camino que quiere nuestro señor para todos nosotros?...

Necesito saber que estás arrepentido mi Querido Joaquín...
Júralo, y mientras rezas un Padre Nuestro, que espero que te perdone pues has sido muy malo, bájate los pantalones, el señor te va a castigar a través de mi, sólo así obtendrás su perdón... y recuerda que el dolor sólo es momentáneo... después vendrá el mayor placer!...    
El placer de saber que tu Padre, y yo su ciervo, te hemos perdonado..."

- Joaquín hace lo que dice el "hombre de Dios"... el hombre que cree tan bueno y tan Santo... el hombre que incluso antes que su padre, merece su confianza...
Como si se tratase de una película, empezó a llover torrencialmente, y Joaquín no sabía con qué asustarse más, si con el golpe de los rayos y el estallido de los truenos, o con "el castigo divino" al que lo estaba sometiendo el padre; mismo castigo al que ha sido sometido durante 5 de los 6 meses que lleva como voluntario en la capilla...
¿qué es más bueno que eso a comparación de sus amigos, a sabiendas que "los niños de ahora sólo piensan en juegos y juguetes"?
"¿Por qué no se ha terminado el castigo?, quiero llorar; NO!, no puedo llorar, el padre ya me ha dicho que llorar no soluciona nada... -llorar sólo hará que el castigo sea más severo- dice él...
Por qué he sido tan malo?... qué hice de malo!?, yo le regalé mi juguete nuevo al hijo de la panadera, él no tiene tanto como yo... él debe pedir dinero en la calle..." -piensa Joaquín mientras empiezan a limpiar su "nalguita"...
Al parecer el castigo terminó hace un poco más de 5 minutos pero el dolor no se ha ido,
"el señor no se convenció de mi arrepentimiento!?, qué debo hacer?, me hará poner de nuevo "eso" en mi boca?; No sabe bien!...

-"Un día nuevo, castigo nuevo" es el pensamiento que se cruza en la ya poco inocente cabecita de Joaquín. Han pasado 2 años y no ha sido más bueno, los castigos se han hecho más frecuentes... de vez en cuando es castigado por dos curas, su "amigo" y uno que llegó hace poco diciendo "tenemos que exorcizar a esta pobre criatura de Dios!" "qué has hecho para que el mal te tenga como su favorito!?"

"Lo único que he hecho ha sido lo que ustedes me han mandado a hacer" -piensa Joaquín, eso ha sido lo único que ha hecho, no puede hablar... se lo han prohibido.
Su padre no nota ninguna diferencia, -"es algo de la edad, tiene 12 años por favor!, los niños empiezan a desconfiar de sus papás"- "Afortunadamente tenemos al párroco... ese enviado de Dios realmente hace milagros en este niño... "- complementa mamá...


Jesús?, Introducción.

"Los niños de hoy en día no quieren a Dios en sus vidas!, sólo piensan en juegos y juguetes..." 
Los curas de hoy en día no siguen sus creencias... y no sólo los de hoy en día, desde hace años atrás se ha desviado el camino de la Fe, una Fe que yo no sigo, pero una Fe en la que media humanidad se ha apoyado en los tiempos difíciles o en la que han querido incluso volverse devotos a ella como si fuese la única forma de vida...
Los Padres, Curas, sacerdotes o "elegidos del Señor"; e incluso los de mayor rango en esa su jerarquía sociópata, han sucumbido a los instintos carnales que caracterizan al ser humano y que lo catalogan en la categoría "animal". estos "caballeros" no han dejado estrategia sin descubrir ni artimaña sin utilizar para convencer a los niños de que ellos son "pastores elegidos por el magnánimo" para sacarlos de la oscuridad, someterlos a castigos o entrarles con palabras bonitas y regalitos humildes... Se aprovechan de la inocencia de los niños para satisfacer sus necesidades físicas retorcidas. Estos hombres no van de la mano de ningún dios y parece totalmente lo contrario.""


El texto en modo de mini novela que a continuación presentaré es una muestra de mi ira reprimida causada por estos actos. Es una pieza de ficción y un poco de terror inspirada en la canción "I'm not jesus" de la agrupación Apocalyptica con el vocalista invitado de Slipknot, Corey Taylor. Publicaré un Capítulo, de 10 en total, cada día.

Anotaciones personales: conforme escribía me sumía más cada vez en la colera y a veces se me dificultaba seguir escribiendo, espero poder controlar mejor este impulso antes de escribir la versión extendida... es un proyecto a  largo plazo; mientras tanto, esperemos que les guste esta mini novela de mi autoría, recibiré gustoso tanto comentarios y opiniones como críticas y madrazos.