Lunes temprano se levantaron Joaquín y Antonio,
Joaquín no había olvidado su promesa y Antonio no lo iba a dejar solo…
-“pero debemos ir a clases, cómo crees que te castigarán si faltas? –Le preguntó Antonio a Joaquín que ya empezaba a desviarse del camino al salón de clases –tienes algún plan? No puedes actuar tan campante”
-“Pues verás que si tengo un plan, necesito que tú los distraigas, que hagas un alboroto con todos los demás en la clase, provoca a Damián, ese niño se muere por hacer travesuras como las hacía en su casa, lánzale una bola de papel y verás que se unirá a ti, generarán una revuelta tal, que ni los curas alcanzarán a castigarlos a todos, pero ocúltate luego de eso para que seas el último en ser juzgado y no te toque el turno… puedes hacer eso por mi?” –le preguntó con firmeza a Antonio que no terminaba de digerir lo que oía…
-“No lo puedo creer… -dijo Antonio con sorpresa indeseada, Joaquín lo miró entonces con inseguridad y de inmediato Antonio le respondió- No puedo creer… que yo vaya a hacer eso!, esto va a estar bueno!!” –mientras esbozaba una sonrisa pícara de oreja a oreja…
-“Está bien –continuó- Cuenta conmigo, corre de una vez a la biblioteca, nadie te interrumpirá en un buen rato mientras dure esta revuelta, sea lo que haya querido Marcos… hazlo para que pueda descansar en paz como queremos todos algún día descansar…”
Se fue Antonio corriendo al salón mientras Joaquín terminaba de dar vuelta a la esquina para llegar a la Biblioteca…
Ya en la biblioteca se ocultó cerca de la puerta mientras esperaba que la conmoción ocurriera, no pasó mucho tiempo antes de que un padre llegara corriendo con la sotana en girones, y con una expresión indescriptible le dijera al bibliotecario “necesitamos todo el apoyo; en el salón de clases hay un revolcón que ni te imaginas, los niños están incontrolables! Rápido, reúne a todo el personal que puedas, no sé cómo vamos a llamarles la atención a todos!” … -al escuchar esa frase Joaquín sintió lástima por él ya que era uno de los ‘buenos curas’ que no tienen ni idea de los castigos. Salieron corriendo él con el bibliotecario detrás que no podía parar de reírse… se rió tanto que contagió al cura que lo guiaba hacia el “huracán”, como lo llamaba constantemente mientras corría… -“eso se volvió un huracán, un desastre… pandemonio!”-gritaba al borde de la histeria.
Habiéndose ido el único obstáculo que le impedía a Joaquín entrar por el libro del tal Juan, o Jerónimo, o Judas, entró y corrió de inmediato hacia la última sección y en el estante empezó a buscar los libros:
“la Biblia de otras religiones”, “la Cruz que todos cargamos”… “La Biblia de…, “La Cruz que…” “Los encontré!” –exclamó Joaquín apurado, tomó ambos libros, los tiró al suelo como cualquier pedazo de leña y allí… escondido bajo la sombra de los libros que tenía a ambos lados, envuelto en una capa de polvo y bajo el nombre de “In...ernado” (no entendía si la letra que veía era una ‘t’ o una ‘f ‘pues parecía un anagrama de ambas letras, estaba el libro que Joaquín vaciló un momento en tomar… no sabía a qué obedecerle más, si a la emoción o al miedo de lo que iba a descubrir. Sin perder más tiempo Joaquín lo tomó y lo abrió, lo primero que lo impresionó fue que el autor no era ningún Juan, ningún Jerónimo, ni ningún Judas… se llamaba Joaquín; Joaquín Canternal –“qué apellido tan extraño, será más bien un apodo”- fue lo que pensó Joaquín mientras comenzaba a leer:
“Muchos conocen este internado como un lugar normal, sin mucha fama, donde los niños invitados vienen con la intensión de prestarle un servicio a la comunidad de nuestra iglesia y en un futuro convertirse en curas, sacerdotes u simplemente hombres de bien… O al menos esa era la intención hace unos pocos años… pero las intensiones de este lugar se han retorcido, algunos de los curas que han venido aquí traen a los niños obligados, engañan a los padres con lo que era nuestra visión y la que era una respetable misión, y lo han vuelto un establo donde no educan a los niños, la mayoría de las clases las han eliminado del programa por considerarlas inmorales, poco éticas o porque les daban a los niños la oportunidad de elegir…
Una de las capacidades con las que nacemos todos es elegir, y eso queríamos que los niños hicieran al darles a conocer las varias teorías que existen sobre la creación de este mundo y todo ser vivo. Procurábamos que más que fieles, pudieran pensar por sí mismos, pero todo eso se ha perdido, no sé qué clase de niños quieren que salgan de aquí, y de los actos más recientes me he enterado que ahora sus métodos de “castigo” son en realidad actos sexuales depravados, abusan de estos niños, se aprovechan de su ignorancia, aprovechan que los niños no saben lo que les hacen para ultrajar sus cuerpecitos y violar la última pizca de inocencia de sus Almas; criaturas de Dios sometidas como ganado y nadie puede hacer nada…
Pues sé que de mi sospechan y no sé si salga vivo de aquí… esos curas tras violar a los niños, asesinan a todo testigo que sepa más de la cuenta… a quien encuentre este escrito le pido, divulgue la información, estos “hombres” (que son más una basura sin valor ni moral) no pueden seguir cometiendo estos actos a expensas de unos niños que no sé cómo actuarán más adelante…”
Joaquín estaba sin palabras, lo que decía este desconocido era la respuesta que él tanto buscaba cuando, en las noches se preguntaba, “por qué soy castigado?, qué he hecho de malo?”, ahora algo en su corazón reaccionaba, no podía contener la cólera, estaba por estallar… no sabía que a partir de ese momento, lo que llevaba alimentándose en su interior tanto tiempo, estaba a punto de cobrar Justicia por su cuenta…
En ese momento alguien irrumpió en la biblioteca, venía jadeando y por poco no podía hablar…
-“Antonio! –Exclamó Joaquín- qué pasó?, qué haces aquí?”
-“Antonio! –Exclamó Joaquín- qué pasó?, qué haces aquí?”
-“Bueno, como me dijiste, querías que me escabullera, así no me culparán y no me castigarán…” –Decía Antonio retomando el aliento
-“Pues debes saber que esos castigos son en realidad malos actos, Antonio, esos tales castigos en realidad son actos depravados de algunos curas, cosas que no deberían hacer pues va en contra de toda la moral de la iglesia… “moral” que ellos mismos usan para violarnos, esa es pa palabra, violación, ultraje, nada de castigos” –explicaba Joaquín con una ira en los ojos que Antonio podría describir como fuego…
-“Entonces… qué haremos?, yo no pienso dejar que esos bastardos me vuelvan a tocar!” –dijo Antonio con rabia
-“Pues habla con todos aquí, cuando esté más oscuro y que los curas se duerman escapa con todos los niños que te crean, si alguien se quiere quedar atrás, déjalo, será su problema, pero huye, que sea esta misma noche!”
-“Qué!? Y tú qué harás Joaquín? A dónde irás, no puedes hacer nada por ti solo…”
-“Oh no, yo no voy a estar solo… -dijo Joaquín mientras una mueca que Antonio descifró como una sonrisa maquiavélica se dibujaba en su rostro- pero me temo que de mis actos a partir de esta noche no sabrás nada, y será mejor así… habla con todo el que puedas y cuando lleguen todos a casa no permitas que se queden callados, este día si no lo recuerdan como el desastre del internado lo recordarán entonces como el día en que se supo la verdad…” –concluyó así Joaquín
Antonio simplemente asintió con la cabeza, lo abrazó, y sin alargar más la despedida se fue a escondidas buscando lugar dónde ocultarse hasta que fuera lo suficientemente de noche para hablar con todos los niños y huir de inmediato –“espero que me crean…, por su bien”-pensó mientras se escabullía más y más en las sombras, alejándose de Joaquín que se había quedado como estatua en todo el medio de la biblioteca, con la misma sombra sobre sus ojos de aquella vez bajo el árbol…
Esa misma noche se dejó de saber de Joaquín en el internado, el niño que alguna vez existió en él no dejó ni un solo rastro…
Joaquín se perdería en el bosque hasta que llegara su momento…
