Speciei

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Además de lo fascinante que me resulta su comportamiento como material pictórico, me interesa la gran carga simbólica de la sangre, las diferentes y opuestas reflexiones y actitudes que se generan en torno a ella cuando ha abandonado el cuerpo que la contenía. Es así como su oscilación entre los conceptos de vida y muerte me ha llevado a convertirla en el catalizador de mis inquietudes vitales, y en la materia prima de mi trabajo, ya que la vierto en soportes como madera y lienzo, para crear una serie de obras que aludirán a diversas nociones cuyo factor común es aquello que nos hace o nos ha definido como seres humanos.

5.2.10

Capítulo V: El Diario de Marcos



Al alba miró Joaquín su cama asustado, tenía una pequeña mancha de sangre seca y había una más grande en el piso, y cuando miró su mano también embarrada abrió el puño con terror… vio en ella 4 marcas curvas, pequeñas…
No recordó haber apretado tan fuerte su puño durante el castigo (así procuraba evitar sentir tanto dolor allí atrás), sino después… estaba consumido por la cólera en el momento en que llegó al dormitorio.
-“Casi mato a Antonio… que bueno para él no haber tenido sotana puesta en ese momento…”
-“Buenos días!” –exclamó Antonio desperezándose
-“Cuando tengan algo de buenos espero ser el primero en enterarme de tu parte”         respondió Joaquín con ironía…

Miró Antonio sorprendido a Joaquín y su nueva actitud… aunque no podía evitar un poco de emoción pues presentía algo grande…
-“Es Domingo –dijo- no tenemos clases, es más fácil ganarse un castigo hoy pero sólo tenemos que ir al campo a leer ese libro, si nos alejamos de la vista de los padres tal vez no nos tomen en cuenta”
-“Me agrada que veas tanta luz en esta penumbra… pero lamento recordarte que creo que somos los favoritos de esos… curas –respondió Joaquín vacilando- Pero tienes razón, vamos a ver qué hay en este libro…” –Continuó hablando mientras lo sacaba de abajo de su almohada…

Un libro pequeño de color café, manchado y con una marca de lo que parecía ser la misma estrella del trapo que lo envolvía… Decía en letra escrita a mano en la primera página: “Diario de Marcos, léelo si toleras la verdad”

La palidez pronto se adueñó de los rostros de Joaquín y de Antonio, no sabían qué esperar...
-“vámonos de aquí, no nos pueden ver con este libro, vamos afuera y léelo en tono para que sólo yo pueda escucharte, vigilaré que no se acerque nadie” –dijo Antonio mientras le cerraba el libro en las manos a Joaquín.

Joaquín asintió y salieron al campo donde hallaron un árbol en dónde esconderse y leer las ‘verdades’ que tenía este tal Marcos por decir… luego de esa primera hoja seguía una que estaba pegada… Joaquín la miró atentamente, había algo escrito al otro lado, y con cuidado de no rasgarla la separó de la primera y leyó lentamente:

-“No diré mucho de mí pues no tengo mucho tiempo…, en estas primeras páginas no hay más que dibujos y un diario de mi vida cuándo aún pensaba que lo que practicaban algunos curas de aquí eran llamados “castigos”… esta página la escribí luego de haber escrito mi diario y después también de saber algo que tú nunca descubrirías por ti mismo, lee mi diario hasta el final…”
Joaquín estaba espantado, pero una fuerza invisible lo invitaba a seguir,
-“tengo que saber la verdad, tengo que saber la verdad… -se repetía una y otra vez mientras avanzaba la página titubeando- tengo que… saberlo!”

“Hoy me castigaron… no entiendo qué hice de malo para ser castigado, hace ya mucho tiempo que me sacaron de mi casa para traerme a este… lugar, no sé ni para qué lo hicieron en primer lugar, al menos encontré este viejo libro para desahogarme…
No me gustan los castigos de los curas, no siento que sean… correctos…”

Joaquín reaccionó ante esa última frase, es como si le fuera conocida…
-“Es como si Marcos la hubiese sacado de mi mente” –pensó

Antonio escuchaba sin pronunciar palabra, estaba más atento a que ningún cura los tomara desprevenidos y les arrebatara el único contacto que tenían con esa “gran verdad” que por lo visto estaba demorándose en aparecer…
-“Adelanta un par de páginas”- se atrevió a decirle con impaciencia a Joaquín, obviamente no se percataba de la conexión que sentía su nuevo amigo con ese Marcos…

-“NO!, él sabe algo, él se sentía como yo… para mi estos castigos tampoco son nada correcto, para mi nada aquí es correcto, todo está al revés!” –le dijo a Antonio mientras le lanzaba una mirada fulminante
-“Si me vas a golpear no me regañes” –le respondió Antonio esperando que Joaquín se levantara para pelear pero para su sorpresa sucedió lo contrario, Joaquín hizo un ademán de disculpas y volvió a la lectura…

Muchas de las páginas comenzaban con “hoy fui castigado” y citaba muchos detalles que para Joaquín y Antonio eran más que conocidos, pero luego de varias páginas de desdichas compartidas Marcos había hecho algo que nunca se le habría ocurrido a Joaquín:

-“…Me tienen tan cansado con sus estúpidos castigos! Ya verá el próximo cura que meta su repugnante “cosa” en mi boca…”
 A la fecha del día siguiente Marcos había escrito:

“Lo Mordí!”

Joaquín notó dos cosas: la alegría con la que Marcos escribía ese mensaje pero al mismo tiempo las dos clases de manchas que habían en la hoja… unas eran manchas del mismo color de la hoja pero más oscuro, como si hubiese caído agua encima, lo que llevó a Joaquín a concluir que Marcos había estado llorando… y las otras manchas eran de un tono café, como de un líquido espeso que luego de meditar y mirar y volver a mirar la hoja se dio cuenta…

Pasaron por su mente como una evaluación de asociación de imágenes:
Las manchas eran idénticas a las manchas de su cama causa de su puño cerrado y la frase alegórica: “Lo Mordí!”… despertó, se dio cuenta después de un rato que era muy probable que fueran gotas de sangre caídas de la boca de Marcos aún regodeándose en lo que en otra situación pudo haber sido una nefasta manera de actuar… pero esta vez Marcos tenía razones de sobra para haber respondido así y nada alegró más a Joaquín, Mientras que Antonio se preguntaba si Joaquín siempre que solía sonreír (que no era muy frecuente) dejaba ver ambas filas de dientes…
-“Tan duro es el pan de aquí?, yo también los tendré afilados?” –mientras tanteaba cada diente con sus dedos…

La mirada de Joaquín nunca la adivinó, una sombra se había posado sobre ellos…
Se la acreditó al árbol.