Speciei

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Además de lo fascinante que me resulta su comportamiento como material pictórico, me interesa la gran carga simbólica de la sangre, las diferentes y opuestas reflexiones y actitudes que se generan en torno a ella cuando ha abandonado el cuerpo que la contenía. Es así como su oscilación entre los conceptos de vida y muerte me ha llevado a convertirla en el catalizador de mis inquietudes vitales, y en la materia prima de mi trabajo, ya que la vierto en soportes como madera y lienzo, para crear una serie de obras que aludirán a diversas nociones cuyo factor común es aquello que nos hace o nos ha definido como seres humanos.

6.2.10

Capítulo VI: Tras las huellas del descubrimiento de Marcos…



“…Cada vez es más tentador lanzarse al vacío, no?”

Luego de haber mordido al cura en su “castigador” Marcos describió un castigo nuevo para Joaquín, que a comparación de los castigos a los que estaba acostumbrado, este no le pareció tan cruel…:
Marcos fue encerrado en una especie de armario de 2 metros cuadrados con sólo una ventanilla en medio de la puerta por donde le pasaban 2 de las 3 comidas del día, los padres esperaban que así Marcos se arrepintiera pero sólo lograron que allí encerrado sintiera alivio, incluso quiso poner resistencia cuando llegaron a sacarlo una semana después; o al menos así lo describió él…
-“Bueno, cualquier cosa es mejor a que te metan cosas” –dijo para sí mismo Antonio

Varios capítulos han pasado, Antonio aún se intriga por la pasión que despierta ese libro en Joaquín, todavía no hay señales de esa verdad tan “urgente”…
Joaquín simplemente lee…

-“…Más tarde esa misma noche, la biblioteca se convirtió en mi refugio, aunque la mayoría de libros son escritos de los curas de aquí, y otros son de padres y obispos famosos, y otros más son sólo biblias en otro idioma, es donde encuentro a mi verdadero yo… aquí en estas paredes es donde me puedo sentir a salvo.” –así concluyó el día Marcos. Joaquín se quedo un rato pensando en lo que había dicho Marcos, pensó en la biblioteca… la marcó como su próximo destino siempre que quiera huir del resto de ese internado…

Ya estaba anocheciendo, los padres no podían encontrarlos afuera a esa hora si querían evitar el castigo de ese día… cuando entraron creyeron que se habían salvado pero el cura de la pequeña ‘estaca’ los frenó justo cuando entraban al dormitorio…
Los tomó a ambos del hombro,
-“Por qué no fueron a la ceremonia de hoy? Es Domingo, hoy había misa y ustedes simplemente no quisieron asistir!?” –les dijo impaciente
-“Padre por favor castíguenos usted, con usted el castigo duele menos” –fue lo único que del susto se le ocurrió a Antonio responder…
Joaquín lo miró sin saber si mandarle de nuevo la miraba fulminante o reírse por las sandeces de su amigo. El cura estaba rojo de vergüenza, no quedó con deseos ni de llamar al padre a cargo de Joaquín, soltó el hombro de ambos
-“Por hoy, y es sólo por hoy que los dejaré pasar con una advertencia, pero es sólo porque debo ir a castigar a alguien más en los otros dormitorios, no le comenten a nadie nada de esto o los castigaré dos veces a cada uno!” –les decía mientras se iba, estaba tan ofendido en su orgullo que se le pasó por completo el bulto que tenía Joaquín bajo la camisa…


Ya en el dormitorio y a la luz de una vela que había tomado de la mesa junto a la puerta, Joaquín continuó leyendo:
Marcos ahora hacía más que todo, breves resúmenes sobre los libros que había leído y daba su punto de vista al final… siempre en contra de lo que decían en los libros, Joaquín aunque sorprendido por la manera como hablaba Marcos de los libros, se sentía identificado…

Un par de “capítulos” más y Joaquín terminaba el libro, esperaba con impaciencia que toda esta verdad que proclamaba Marcos no fuera sólo una artimaña para que leyeran su diario, pero el capítulo siguiente lo iba a alejar de esa duda por completo:

-“No he leído más que estúpidos libros, todos hablan de lo mismo, ya me tienen harto, por eso fui a la última sección de la biblioteca, según tengo entendido allí es donde guardan los libros más viejos… los libros que nadie se molesta en tomar para leer…
Allí fue donde lo encontré, un libro viejo, no muy grande, muy parecido a los demás libros, escrito por un tal Juan, o Jerónimo, o Judas, no lo recuerdo, tengo mala memoria para los nombres…: Era el diario de este internado, y hablaba de la “maldad” que corría a través de sus paredes… lo leí y al principio no lo pude creer, era como si alguien hubiera tomado lo que yo sospechaba y lo hubiese puesto en ese libro… Quien escribió ese libro fue alguien que se dispuso a investigar algo que ocurre aquí en este internado y dejó todo en ese libro… todas las pruebas, toda su investigación está ahí y yo aquí no la puedo escribir, sólo puedo decir que lo que algunos curas hacen, lo que ellos llaman los castigos, son un engaño… son cosas incorrectas, si no lo crees de mi, busca ese libro, yo lo escondí en el estante donde lo encontré detrás de los libros “la Biblia de otras religiones” y “la Cruz que todos cargamos”…
Joaquín estaba sin palabras, pero sentía una emoción grandísima que Antonio notaba a distancia, él por su parte no entendía nada…

En la última página Marcos escribió algo que aterró a Joaquín…

-“Esta es mi última página, y casualmente, también es mi último día de vida, no tengo la fuerza para hacer lo que quiero hacer… ahora que descubrí la verdad quiero hacer muchas cosas, pero ahora sólo se me ocurre descansar; con la esperanza de que tú no ignorarás mi diario te dejo la responsabilidad de hacer mi última voluntad… pues yo hoy me pienso colgar del techo de este dormitorio…
Ahora no sé en quién confiar… pero espero que en ti si,…Adiós.”

Joaquín dejó caer una lágrima sobre la última página y con una Ira renovada miró a Antonio…
-“Si lo que Marcos quería era venganza… la va a obtener, Mañana iré a la Biblioteca, sea contigo o sin ti…”