"Si la vida antes tenía cara de perro, ahora es una bestia horrenda e irreconocible"
15 años tiene Joaquín ahora, es su cumpleaños...
"lástima que papá y mamá no estén, pero prometieron venir, espero que este año si cumplan"
Han sido ya 3 cumpleaños sin que los padres de Joaquín estén con él. Unos días antes de su cumpleaños número 13 el “buen Padre” como solía conocerlo su madre, ofreció a la familia de Joaquín la oportunidad de acercarlo al señor a través de un internado donde niños menores de 16 (y alguno que otro que fuera “estúpido”, de 18 años) estaban por un largo tiempo encerrados, sin contacto con el mundo exterior para “conectarse” –palabra que le dibujó al Padre una mueca maniática que él entendía como “sonrisa”-, con su señor y pudieran emprender una vida dedicada completamente a la santidad y al temor a Dios; aunque Joaquín aprendió a temerle más a la ‘estaca del castigo’…
Nada aprendía aparte de oración tras oración, cuando no comía, “estudiaba”, cuando no estudiaba era castigado…
Las matemáticas eran básicas, la química era “pecado” y todo lo asociado con la ciencia pura, sólo aprendían literatura y los libros de la biblioteca eran libros publicados por curas de aquí y de allá, en lo que más profundizaban era en lenguaje
Pero sólo porque no querían criar futuros curas analfabetas.
“Es un lugar donde se dedicará de lleno a estudiar y aprender cómo llevar una vida santa” –hablaba el papá de Joaquín con su madre- “cuando regrese verás que habrá dejado de ser esa lacra que era cuando se fue de aquí, confiará más en nosotros, nos hablará y no será un malcriado que sólo quiere regalos; además, no será el único allí… estoy seguro que se conseguirá buenos amigos… amigos que, como él, serán santos, se dedicarán a la iglesia… No verán el lado malo que tiene este mundo, nada de sexo, nada de drogas, nada de alcohol, nada de toda esa basura que sale en televisión; lo mantendremos lejos de las calles, lejos de todas esas malas influencias”…
-Era el mismo sermón cada año hace 3 años, cada que cumplía años Joaquín y su madre deseaba verlo…
“Sólo lograrás que le den ganas de regresar y vuelva a hablar con esos niños callejeros que no hacen más que perder el tiempo corriendo detrás de un balón” –decía él mientras vigilaba que su esposa sí desempacara la maleta hecha a medias…
-Lo más cercano a un Amigo que tenía Joaquín en aquel corral donde lo guardaban como ganado sexual, era un compañero de estudio que tenía asignado desde hace poco por orden del sacerdote, con él sólo hablaba en clase y era para corregirse uno al otro los errores que cometían cuando les dictaban oraciones para escribir y debían luego compartirlas con su compañero asignado.
“se llamaba Antonio?, me pregunto cuánto lo castigarán a él por día… y si el castigo le duele tanto como a mí…, porque a mí el dolor aún no se me pasa, ojalá no me castiguen hoy… no creo haber hecho nada malo”
“pero con estos Malditos curas nunca se sabe, deberían…”-habló por un momento una voz grave en lugar de la voz normal de Joaquín, un eco de ultratumba que espantaría animales salió resonando por su pequeña garganta,
Pestañeó y se incorporó de la silla en la que estaba sentado, tomó su cuaderno de notas y se fue a clase.
Esa noche, Joaquín fue castigado junto con Antonio, (ese si era su nombre después de todo), Antonio había respondido una pregunta que no le correspondía a él y Joaquín, que no se conocía ese lado, se levantó tomando fuerza de donde no poseía y defendió a Antonio anunciando que sólo él sabía la respuesta…
“Mocosos insolentes, si alguna vez no merecían un castigo, esta vez lo tienen bien merecido y con creces” –fue lo que dijo el padre.
Desde ese día Joaquín comenzó a hablar con Antonio, el tema principal eran los castigos y de por qué los habían castigado en cada ocasión, hablaron de el dolor que sufría Joaquín y el de Antonio era más intenso…
“No entiendo por qué si ya pagamos seguimos sufriendo de estos dolores” –comentó Joaquín. “a mí me tuvo que revisar una enfermera, habló con un padre…, no le escuché muy bien pero dijeron algo sobre tener que ir a un hospital, la enfermera me quería llevar al día siguiente pero nunca apareció, yo supuse que me curé… pero me sigue doliendo, no sé, debe ser que Dios no me quiere” –dijo Antonio sin dejar de mirar a ambos lados del pasillo.
“Dios nos quiere a todos, y nos castiga porque nos quiere y no quiere que seamos malos, eso me dice siempre el cura que me castiga a mí… –responde Joaquín- has sido castigado por dos? Yo sí, y no me gusta cuando tienen que meter una cosa en mi boca, pero dicen que es para lavarla de todo lo malo que he dicho”
-“A mí me dicen que si sigo así me van a tener que hacer un exor… exo-algo, y que no me iba a gustar”
-“Exorcismo, ya me los han hecho, duelen más… la estaca del castigo parece que te fuera a rascar el estómago”
…-Y así continuaban contándose experiencias; a la hora del almuerzo, luego de clases, antes de ser enviados a sus camas y aún a punto de dormirse si a uno de los dos lo castigaban llegaba a hablar con el otro para darse las noticias…
“Al menos tengo un Amigo que no me puede castigar” –Pensó Joaquín mientras se perdía entre sueños.
