Avanzaba lentamente la noche, parecía más como si se hubiese detenido el tiempo esperando a que Joaquín cumpliera su promesa a Marcos…
Estaba ahí, sonriente parado al frente de la puerta del “exorcista”, silenciosamente se introdujo en la habitación del hombre, que estaba acostado de cara a la pared, este no roncaba, mas emitía un extraño ruido que en otras circunstancias le hubiera parecido gracioso a Joaquín, pero esta vez estaba con esa sonrisa diabólica en su cara, los dientes aún con sangre lamida del cuchillo; entonces se acercó al dormilón y le dejó caer una gota con una mezcla de sangre y saliva en el rostro, se despertó desperezándose, vio a Joaquín a su lado, con los ojos brillantes y completamente abiertos, luego este le hizo una mueca de burla que lo indignó, y cuando abrió la boca para gritarle palabras que nunca se conocerán Joaquín le asestó el cuchillo en la garganta pasándolo hasta el otro lado, el cura escupía sangre y no se movía, aterrado; -“vamos a sacar a este demonio de aquí… te parece querido?” –le dijo Joaquín con una voz fúnebre y grave, y en tono burlón, mientras giraba el cuchillo por la mejilla de su víctima, el padre no salía de su shock, estaba mirando a Joaquín aterrado, no podía gritar… no se movía. Viendo como sangraba a cantidades pero lentamente, Joaquín le rajó la otra mejilla y tomando la mandíbula con una mano y los dientes de arriba con la otra jaló con tanta fuerza (que ni él mismo se conocía) y arrancó de un solo tirón la quijada del padre, este se desmayó por el dolor.
No conforme aún, Joaquín incrustó la recién extirpada mandíbula en la garganta del cura que abrió los ojos para simplemente volverlos a cerrar ya muerto; Como si fuese una marca personal, Joaquín le abrió el cuello de un tajo y al ver que el padre tenía el pecho desnudo, sonrió y con el cuchillo le dibujó una cruz con el madero horizontal más cerca al ombligo… Luego dijo –“este demonio ha sido exorcizado, ahora irás al infierno a ser violado hasta que te termine gustando… ”.
-“je… Ahora el que viene es más personal, este tendrá la marca de Antonio” –se dijo sin dejar de sonreír mientras salía al encuentro del padre que custodiaba, especialmente, a su Amigo en esos días en que “debían ser castigados”…
Aún con la soga en el hombro entró al cuarto donde estaba el padre, lo vio “rezando”:
-“Dios que estás en los cielos, haz que los niños continúen portándose mal, y a mi permíteme seguir disfrutando de sus pequeños cuerpos para servirte como un mejor pastor…”
No terminaba de decir sus “oraciones” cuando Joaquín le enlazó el cuello como si fuese un ternero, el padre no terminaba de digerir la soga en su nuca cuando ya Joaquín con su recién obtenida fuerza y con una mirada colérica casi famélica y la luz de las velas centelleantes reflejando en ellos el fuego infernal, jaló poniendo al padre de pie… lo que el padre vio fue que el “niño rojo” lo colgaba en una barra del techo. Joaquín entonces, hizo un nudo dejando al padre sostenido apenas en la punta de sus pies y las manos aferradas a la cuerda que a pesar de lo mucho que jalaba, no se soltaba… entonces Joaquín le habló con la voz lúgubre que hacía el Amor a su garganta:
-“Antonio era tu favorito, no?, tu favorito te envía un mensaje especial…: Púdrete en el Infierno por lo que has hecho!” –el padre quería gritar pero la cuerda le apretaba y evitaba que emitiera algún sonido que no fuera pequeños gemidos…
Ya cansado de verlo, Joaquín apretó el mango del cuchillo y tomando en su otra mano una vela le abrió un hueco en el vientre al padre, le apagó la vela dentro de la herida y la hundió con violencia, el cura cerraba los ojos y hacía unos gestos que alcanzaron para que Joaquín sonriera de nuevo.
“Bueno… adivina qué… tus “castigos” te serán retribuidos…”
-tomó Joaquín el crucifijo de la pared y con el cuchillo logró sacarle un filo retorcido, después rajando la sotana del padre, luego de voltearlo tomó impulso y con una puntería de arquero profesional, le asestó y clavó profundamente, con fuerza el crucifijo en las posaderas; el cura, que ya se encontraba con la mirada perdida y no veía ninguna esperanza en intentar gritar se estaba dejando llevar cuando Joaquín le dijo -“aún no!”- y abanicando el cuchillo contra su garganta le cortó a más de la mitad, el cuello, volteó, abrió la puerta que era donde estaba atada la cuerda; la cerró súbitamente sin salir aún al otro lado y veía cómo la cabeza del cura se desprendía del cuerpo, que comenzó a eructar sangre como una fuente, mientras la cabeza daba vueltas en la cuerda.
Luego de haber sonreído, Joaquín salió del cuarto y le dio una nueva lamida al cuchillo…
-“Este sí estuvo divertido, casi que los entiendo con eso de los castigos” –le hablaba Joaquín al cuchillo que ahora veía como su confidente…
-“No te preocupes Amigo –le dijo- te prometo que la próxima “parada” será aún más entretenida… ese inútil debe estar en la capilla… Ah, escenario perfecto para el final de la obra… vamos?”
Sin más espera, se dirigió Joaquín a la Capilla donde, efectivamente, estaba rezando el último de sus enemigos…
Al entrar a través de la gran puerta, la cerró con un golpe seco y la bloqueó con la tranca, el cura a esto se volteó y miraba a Joaquín con sorpresa…
-“vienes a ser castigado a voluntad, niño?” –le decía mientras Joaquín se acercaba lentamente a él…
Luego la maligna voz habló a través de Joaquín una vez más:
-“Tus actos violentos, tus engaños y tus violaciones se han terminado… asesino, esta noche será tu última noche, no habrá mañana para ti…”; dicho esto se acercó hacia la luz que reflejaba la luna en los vitrales rojos de la capilla… luz roja que iluminaba ahora lágrimas en el rostro juagado en sangre del niño, mientras también daba un brillo tenue en la sangre más reciente…
El padre notó entonces el cuchillo y la antes ropa blanca, ahora pintada completamente, cubierta en un rojo vivo…
-“Qué puedes hacer tú contra mi niño!? –le gritó…
-“Pues espera y lo averiguarás desgraciado!!” –le respondió Joaquín con un grito mayor, con una voz oscura que rasgaba su garganta
Entonces los rayos iluminaron el lugar y el estallido de los truenos comenzaba a atormentar al cura…
De pronto, un rayo despertó en la capilla toda clase de sombras, detrás de Joaquín no se formaba la sombra de un niño… a sus espaldas, con 3 veces su tamaño vertical y horizontal, una forma negra se empezaba a elevar hasta el altísimo techo…
Luego, con una envergadura que llegaba hasta la cruz decorada de dorado que había al frente de la entrada, un par de Alas negras como el cielo nocturno se desplegaron de la sombra mientras se abrían lentamente un par de destellos rojos brillantes en la parte superior más alta de la figura… después lo que el padre reconoció como cuernos, crecieron de la especie de cabeza que estaba ahora formándose… y de esa sombra se empezó a abrir un espacio que dio lugar a una larga fila de colmillos que le sonreía… Joaquín comenzó a hablar, y mientras sus labios se movían, el hocico de la “bestia” se movía igual…
-“Tu castigo nunca será lo suficientemente grande para que termines de pagar lo que has provocado… ni una eternidad en el infierno bastará… Pero es un comienzo!!”
Joaquín se acercaba al padre que había caído de rodillas en el suelo y miraba estupefacto al enorme animal cornudo…
Cuando lo tuvo al frente, el padre dejó salir de su boca una exclamación…
-“Jesús…”
Joaquín lo miró…
-“Jesús, dices?... No… él no está aquí… … él sabe que este castigo te lo mereces… por eso no viene, por temor a perdonarte, yo en cambio… no te pienso perdonar, nunca perdonaré lo que has hecho, tu Dios te ha abandonado a tu suerte y esto es lo que te depara… Satanás será tu nuevo Amo y señor, él te enseñará lo que es el castigo… Mereces Sufrir!!”
De repente la sombra se abalanzó sobre el padre, y mientras Joaquín lo observaba la sombra comenzaba a desgarrarlo por partes, le hacía pequeñas heridas y le arrancaba dedos… y aún así el padre no moría, gritaba, lloraba, pedía perdón y por última estancia rezaba… pero Joaquín se acercó a él y le dijo –“jamás serás perdonado” y le enterró el cuchillo en el cuello; por la herida comenzó a salir un chorro de sangre que bañó todo el lugar…
La Sombra consumió al padre llevándose todo rastro físico de él… aún sus gritos se oían pero cada vez más perdidos en la oscuridad, Joaquín despertó como si fuera de un sueño o un trance y al ver lo que ocurría sonrió…
-“Al fin un poco de Justicia para variar” –se dijo mientras salía de la capilla y del internado camino al bosque… se acercó a la tumba de Marcos y le susurró al pequeño cráneo… -“descansa en Paz… y no te preocupes por irte solo, yo te acompañaré…
Al menos la mitad del camino”.
